Plotino C. Rhodakanaty y la escuela de filosofía trascendental

20080930_028Este mes tenemos el agrado de contar con la participación del Doctor Ignacio Ortiz Castro, quien nos comparte una ponencia que originalmente se presentó en el IV Coloquio Nacional sobre la Enseñanza de la Filosofía, realizado del 21 al 23 de mayo de 1992 en el Instituto Politécnico Nacional misma que se encuentra inédita hasta ahora. El Círculo de Estudios de Filosofía Mexicana agradece toda su confianza y amabilidad.
Plotino C. Rhodakanaty y la escuela de filosofía trascendental
Por Ignacio Ortiz Castro[1]
1.- FUNDACIÓN DE LA ESCUELA DE FILOSOFÍA TRASCENDENTAL
El 15 de marzo de 1880 queda instalada la Escuela de Filosofía Trascendental; está abierta a toda clase de público y para ambos sexos. Se imparten clases individuales o colectivas, en el domicilio del profesor –consultorio de medicina–, situado en el callejón de Cuajomulco frente al número uno, en la Ciudad de México. Así también, el mismo profesor o alguno de sus colaboradores (esto quiere decir que ya había hecho labor filosófica, formando prosélitos), concurriría a dar las cátedras a colegios, corporaciones o sociedades que se interesen.
La Escuela funcionaba con el siguiente horario: lunes, miércoles y viernes de 7 a 9 de la noche. Se cobraba cuatro pesos mensuales, esto más que un pago, era una cooperación convencional para contribuir a los gestos de traducción, impresión, importación, publicaciones de libros y otros para el desarrollo de la Escuela.[2]
2.- PROPÓSITO DE LA ESCUELA DE FILOSOFÍA TRASCENDENTAL
Lo que Rhodakanaty pretende es “desarrollar” la filosofía en México, para lo cual, a juicio de un articulista, cuenta con profundos conocimientos y una disposición admirable.[3]
El móvil que el impele a la fundación de la Escuela de Filosofía Trascendental es, según Rhodakanaty, oponerse a la funesta enseñanza de filosofías caducas imperantes en México, pues sus conceptos son negativos para el género humano en el logro de su perfeccionamiento intelectual y en atención al bienestar de la sociedad.[4]
No se sabe si la Escuela de Filosofía Trascendental salió avante como institución; pero por lo menos la intención de Rhodakanaty la encontramos todavía vigente varios años después:
…no desconocemos, sin embargo, lo arduo de la empresa, ni la temeridad de revolucionar o conspirar en estos momentos, y sobre todo en México, en que el nombre de Augusto Comte tiene fascinados a la mayor parte de los pensadores y cuando los libros de texto para la enseñanza oficial de la Lógica han sido las obras de Stuart Mill y Bain los lógicos más potentes de la Escuela Positivista.[5]
A pesar de estar en pleno siglo XIX, según la opinión de Rhodakanaty, era lamentable lo que sucedía: las doctrinas filosóficas enseñadas o prohijadas oficialmente en los colegios no eran más que una “modificación sistemática del Sensualismo exclusivista de la escuela Enciclopédica del siglo pasado, y cuyo sistema, en último análisis, se resuelve necesariamente en el Materialismo puro”. Esa doctrina materialista, atenuada un tanto en “sus consecuencias exclusivas” (y simulando apoyarse solamente en las ciencias exactas), ha recibido “la denominación de Positivismo”; tal título seductor, infortunadamente, dice Rhodakanaty, no ha dejado de ejercer fuerte influjo sobre aquellos “espíritus ligeros y superficiales”, que gustan “por naturaleza de la enseñanza enciclopédica”. Este sistema de filosofía es deficiente y quizá hasta absurdo, pues se apoya tan sólo en lo que dice la ciencia natural y de esto resulta una restricción que viene a ser una “rémora” –diría Rhodakanaty– para “los progresos del entendimiento humano”.[6] Es decir, no todo tipo de conocimiento debe apoyarse en lo que dice la ciencia (s) natural (es), o más bien, el método de la ciencia natural no puede ser aplicado con igual éxito en otros campos del conocimiento.
Otro sistema contrapuesto (e igualmente exclusivista y absurdo) al positivismo es el “Espiritualismo” exagerado [religioso], producto de imaginaciones exaltadas por un delicado sentimentalismo, que proscribiendo la razón y desechando los datos de la experiencia y el análisis” ha arrojado a las “lamas cándidas”, a extravíos y extrañas aberraciones “de que es susceptible el espíritu humano, cuando carece de criterios y método”.[7]
Para Rhodakanaty ambos sistemas son deficientes, pues el primero se apoya exclusivamente en el conocimiento científico de las ciencias naturales y el otro en el sentimiento; en otros términos: se ve al hombre como conocimiento y como sentimiento, respectivamente, y, el hombre no es conocimiento o sentimiento desvinculados, sino los dos y además sensación. En oposición a las doctrinas anteriores, el autor enuncia a grandes rasgos su “Filosofía Trascendental”, según la cual el hombre es por naturaleza “sensación, sentimiento y conocimiento” indivisiblemente unidos, y la vida del ser humano consiste en ejercer y desarrollar esos tres aspectos de su ser, pues su vida normal, por decirlo de algún modo, depende de no desvincularlos nunca en ninguno de sus actos. Mediante esas tres facetas de su naturaleza, el hombre individual se encuentra relacionado con sus semejantes.
Y con el mundo, los cuales, uniéndose con él, son lo que lo determinan o lo revelan o lo hacen revelarse; y he aquí su vida objetiva, sin la cual su vida subjetiva queda latente y sin manifestación.[8]
Por otro lado, en su “Filosofía Trascendental” Rhodakanaty postula que el género humano es, por esencia, perfectible; el hombre es susceptible de mejoramiento en este mundo y de gran porvenir en los tiempos futuros. Ahora bien, cualquier filosofía que rehace lo señalado (el hombre como triada indivisible y además de que la humanidad es perfectible) principalmente en su aplicación al orden social, es un sistema deficiente y pernicioso, porque reniega (tácita y abiertamente) de la “ley eterna del progreso”; pues tal ley es el único y verídico “correctivo natural de todos los males” que pesan sobre la humanidad. El porvenir feliz de la humanidad en los tiempos futuros es incontestable; la evolución de la naturaleza ha demostrado el mejoramiento de todo lo existente, el progreso es real y el conocimiento científico ha sido palpable. Así es que, por mucho que los espiritualistas se esfuercen en darle una explicación mística a la vida futura del hombre, y los materialistas (positivistas) en negarla, la “Filosofía Trascendental”, según Rhodakanaty, muestra racional y hasta experimentalmente que la vida mejor futura de la humanidad es el desarrollo y continuación necesaria de la vida presente, es decir, la vida presente “es el germen de la vida futura”, pues tal es “el orden lógico de la naturaleza”. Por tanto, para este filósofo social, si la vida futura del ser humano implica perfeccionamiento intelectual y físico de su ser dentro de una mejor sociedad, entonces se debe trabajar para perfeccionarla, y así se construirá un mundo diferente y benéfico para la humanidad, y así se dará el nacimiento de un nuevo hombre.
Estas consideraciones: a) el hombre como triada indivisible: sensación, sentimiento y conocimiento, b) tanto la sociedad como la humanidad son perfectibles y c) el gran porvenir de la vida futura del hombre dentro de una sociedad igualitaria, asevera Rhodakanaty, lo indujeron a inaugurar públicamente “un curso completo y especial de Filosofía Trascendental”, la cual llevaba muchos años de profesar y ahora trata de popularizar su enseñanza, precisamente en esos momentos cruciales para la sociedad mexicana en que el Empirismo de la “Escuela Positivista”, reemplazando al caduco Escolasticismo de los colegios [religiosos], ha venido a eliminar el elemento intelectual de la razón humana, donde un desarrollo exclusivo a los estudios físicos, reduciendo la ciencia por medios de sus teorías sensualistas a un catalogo de fenómenos aislados y sin más conexión que la que apenas puede suministrarle la tardía experiencia. El Espiritualismo por su parte, viene también reduciendo la ciencia a la especulación pura, y desecha toda observación experimental, so pretexto de que el ideal es la verdadera realidad.[9]
Ambas concepciones restringen la ciencia y encajonan el conocimiento. Puede decirse que para Rhodakanaty el conocimiento no se adquiere tan sólo mediante la observación y la experimentación, ni con la sola especulación pura, sino que ambos intervienen para el logro del conocimiento. Con su exclusivismo, la filosofía positivista y el espiritualismo restringen el conocimiento, y así surgen confusiones que conducen a una postura escéptica y ecléctica, y el escepticismo y el eclecticismo no dan solución cabal, en especial el primero. Puede decirse que ante esas filosofías, Rhodakanaty sostiene y defiende el racionalismo crítico.
3.- MISIÓN DE LA FILOSOFÍA
Para Rhodakanaty la filosofía debe trascender; siente obligación, como filósofo teórico-práctico que es, de no quedarse o contentarse en la reflexión (así la filosofía no tiene sentido), sino que ésta debe servir para cambiar el mundo: el filósofo y la filosofía deben cumplir una misión que es la de transformar la sociedad para perfeccionar a la misma y al hombre en todos sus aspectos.
El rhodakanatismo es, ante todo, una filosofía político-social que busca la transformación de la sociedad para el mejoramiento material, intelectual y moral de los hombres concretos.
La filosofía es también un instrumento de liberación que revela a los oprimidos sus derechos; en la acción y en la escritura, para Rhodakanaty, la filosofía es un medio de lucha ideológica.
Por otro lado, el pensar es algo natural en el ser humano, de ahí que todo hombre y toda mujer de alguna manera tengan algo de filósofo; sin embargo, es necesario introducirse en el conocimiento de la filosofía para desarrollar esa cualidad innata del ser humano. ¿Rhodakanaty admite también un aspecto pragmático en la filosofía? Indiscutiblemente. A nivel de cotidianeidad la filosofía es un auxiliar. Socráticamente afirma que conociéndose el hombre así mismo es como puede conducirse por la vida, que si falta tal conocimiento, exagera su poder o su debilidad, “tendrá que ser o el ludibrio de su fantasía, o el esclavo de preocupaciones abyectas o degradadas, que le harán su infidelidad y su desgracia”. Ahora bien, “si el espíritu humano tuviese bastante perspicacia” para entender de modo inmediato y diáfano la “relación intima de todas las cosas”, prescindiría de la filosofía; pero como tal aptitud existe en un grado limitado (lógica natural), es importantísimo cultivarla ya que la filosofía nos abre o pone de manifiesto “todo un mundo de ideas y de concepciones”, que casi por lo general tiene una “aplicación práctica para los usos más comunes de la vida”.[10]
Aunado a lo anterior, Rhodakanaty afirma que es inútil que los hombres pretendan adquirir los “conocimientos humanos” de las ciencias y las artes (tanto “liberales como mecánicas”), si de antemano no se preocupan por ilustrar su “entendimiento con las sanas y útiles nociones de Filosofía”; moralmente hablando, las reglas y preceptos filosóficos son los únicos que hacen “justo, racional y preciso” al hombre.[11] La lógica, “con su silogismo y argumentaciones escolásticas” es, por decirlo de algún modo, una “esgrima poderosa”; con ella se ejercita el entendimiento humano, para que con rectitud y conciencia se juzgue. Para él la Lógica es la disciplina filosófica que enseña a pensar correctamente y guía a la razón para llegar al conocimiento. Ayuda a la capacidad de pensar de modo correcto y auxilia en el método de cualquier área del saber humano. Así, en su siempre firme convicción de que la filosofía llegue al conocimiento de las mayorías, Rhodakanaty publica una obra titulada Tratado de lógica elemental.[12]
Ahora, respecto a la Ética o “Moral” –como también la llama–, ésta es la disciplina filosófica que norma la manera de pensar y actuar del ser humano. Le enseña a distinguir entre lo positivo y lo negativo de los actos; lo ubica, por decirlo así, entre el bien y el mal. Así, la Ética es la “ciencia del deber o de los deberes… traza con admirable precisión las obligaciones del ser humano”[13]
Indiscutiblemente que para Rhodakanaty no sólo la Ética y la Lógica constituyen la filosofía que resulta básica para la educación integral del ser humano, sino que también está integrada por otras disciplinas que habrá que considerar. De tal manera, hace un llamado para que todos se inclinen al estudio de la filosofía y sugiere se inicie a los pequeños en ella, pues es un estuche de sabiduría que los hará virtuosos.
Quizá por vez primera en la historia educativa de México (probablemente esto sea un dato para la historia de la educación en nuestro país y, para la filosofía –que no debe enclaustrarse en instituciones– y como un momento de la historia de la filosofía en México), este profesor de filosofía: a) lleva la filosofía a la niñez –actualmente se efectúa hasta la preparatoria y análogos niveles–; b) difunde la filosofía o la populariza entre todos los miembros de la sociedad, sin importar edad, sexo o posición social, pues considera que el conocimiento filosófico es útil y benéfico para todos los ciudadanos tanto en su vida individual como colectiva; c) la considera necesaria en el proceso de formación educativa para la futura vida profesional; d) necesaria también para la educación integral; f) útil tanto en el ámbito del conocimiento científico como de la vida ordinaria o cotidiana.
FUENTES
PERIÓDICOS:
  • El combate.
  • El socialista.
  • El Craneóscopo, periódico frenológico y científico.
TEXTOS:
  • ORTIZ CASTRO, Ignacio. Pensamiento y obra de Plotino C. Rhodakanaty. (Tesis de Licenciatura en Filosofía), Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, 1986.
(Transcripción: Iris Yadel Chávez. Círculo de Estudios de Filosofía Mexicana.)

[1] Ignacio Ortiz Castro es licenciado y maestro en Filosofía, así como doctor en Estudios Latinoamericanos en el área de Filosofía e Historia de las Ideas en Latinoamérica, títulos otorgados por la Facultad de Filosofía de la UNAM. Actualmente es Profesor-Investigador de Tiempo Completo de la Universidad Tecnológica de la Mixteca, Oaxaca. Fundador y director de la revista: Tu’un Savi. Palabra de la Lluvia… Historia y cultura de la Nación Mixteca. Autor del libro: Entre el idilio y la nación: Atonaltzin y Xochiquetzal. Leyenda mixteco-chocholteca (2006). Coeditor de seis libros en torno a la cultura mixteca, publicados por la UTM, productos de su participación como miembro coordinador del evento anual: Semana de la Cultura Mixteca: Presencias de la cultura mixteca (2002); La tierra del sol y de la lluviaPersonajes e instituciones del pueblo mixteco (2004); Pasado y presente de la cultura mixteca (2005), Ñuu Savi. La patria mixteca (2006) y Raíces mixtecas (2007). (2003);

[2] Cfr. El socialista, “Escuela de filosofía Trascendental,”, abril 22 de 1880, núm. 109.

[3] Cfr. Pero Grullo, “Crónica del día”, El combate, marzo 21 de 1880.

[4] Cfr. P.C. Rhodakanaty,  “Escuela de Filosofía Trascendental”, El combate, marzo 21 de 1880.

[5] Rhodakanaty, “Teoría del Inconsciente I”, El socialista, enero 15 de 1884.

[6] Rhodakanaty, “La Escuela de Filosofía Trascendental”. El combate, núm. citado.

[7] Ídem.

[8] Ídem.

[9] Ídem.

[10] Cfr. Plotino C. Rhodakanaty, “La filosofía II”, El Craneóscopo, mayo 1874.

[11] Ídem.

[12] Cfr. El socialista, marzo 1882.

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