La educación socialista

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Por: Guillermo Hurtado

Guillermo HurtadoQuisiera recordar en esta ocasión un incidente que ya casi está olvidado por la opinión pública. Se trata del proyecto de los gobiernos de Abelardo Rodríguez y de Lázaro Cárdenas de darle a la educación una orientación socialista.

En septiembre de 1933, siendo Abelardo Rodríguez Presidente y Narciso Bassols Secretario de Educación Pública, se organizó el Primer Congreso de Universitarios Mexicanos. En las conclusiones de dicho congreso se declaró que las universidades debían orientar los contenidos de todos sus planes estudios para impulsar el proceso de sustitución del régimen capitalista por otro que socializara los medios de producción; también se acordaba adoptar la filosofía del materialismo histórico (es decir, el marxismo), y contribuir desde las aulas a la lucha social por una sociedad sin clases.
El filósofo Antonio Caso, uno de los delegados del Congreso de Universitarios, rechazó estas conclusiones por considerar que atentaban contra la libertad de cátedra y la autonomía universitaria y porque, además, según él, el materialismo histórico era una filosofía equivocada.
Más allá de su rechazo al marxismo, Antonio Caso no podía aceptar que hubiera una filosofía oficial en el sector educativo. Caso afirmaba que la Revolución Mexicana de 1910 se había hecho para que ya no hubiera filosofías oficiales, en particular, para destronar a la filosofía positivista, que se había vuelto un dogma ligado al régimen de Díaz. La Revolución Mexicana, según Caso, debía defender la libertad dentro de las aulas. Quienes intentaban imponer la filosofía marxista no respetaban los ideales originarios de la Revolución Mexicana. Caso opinaba que la Revolución debía estar por encima de las ideologías de moda. Como su maestro Justo Sierra, Caso afirmaba que las ideologías son todas falibles. Ninguna explica en su totalidad la realidad y, por lo tanto, el proceso de reconstrucción social no puede basarse una de ellas de manera dogmática, es decir, excluyendo a las demás.
La discusión sobre la educación socialista estuvo en el centro del debate nacional durante el resto de 1933 y buena parte de 1934. El 11 de octubre de 1934, dos meses antes de que diera inicio el sexenio de Lázaro Cárdenas, el Congreso aprobó la siguiente redacción del artículo 3º de la Constitución: “La educación que imparta el Estado será socialista y, además de excluir toda doctrina religiosa, combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear a la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social”.
Entre diciembre de 1934 y abril de 1935, Caso debatió en las páginas de El Universal con Francisco Zamora y Vicente con Lombardo Toledano sobre el materialismo histórico. En aquella ríspida polémica, Caso fue tachado como un intelectual conservador, e incluso como un enemigo de la Revolución. Pero hoy podríamos decir que Caso era, en realidad, un revolucionario de los de entonces —para usar la frase de Luis Cabrera— y que los marxistas como Narciso Bassols y Vicente Lombardo Toledano eran los enemigos de la Revolución original, la de Francisco I. Madero.
En diciembre de 1946, durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, Caso quedó reivindicado cuando el Congreso reformó el artículo 3º constitucional para eliminar la orientación socialista de la educación. Los principios filosóficos de la nueva redacción de dicho artículo fueron concebidos por el distinguido secretario de Educación Pública —antiguo colaborador de José Vasconcelos y ex alumno de Antonio Caso— Jaime Torres Bodet. El artículo 3º de 1946 sostiene que la educación publica debe ser democrática, “considerando la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.
La reforma del artículo 3º de 1946 no sólo corrigió el error en el que se había caído una década atrás, sino que, desde entonces, ha sido la base firme sobre la cual hemos fundado la política educativa del Estado mexicano. ¿Entenderán su significado esos maestros que abandonan sus escuelas para realizar un activismo político burdo y trasnochado?
El tema educativo va más allá de lo que sucede dentro de los salones de clase. Es un tema medular de la vida pública nacional. El rumbo que lleva la educación es, también, el que lleva el país.
Contacto: guillermo.hurtado@razon.com.mx
Fuente: La razón
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