MIGUEL HERNÁNDEZ, UN EXPLORADOR DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICO MAYA, NÁHUATL Y QUECHUA-AYMARA

Boletín UNAM-DGCS-596
Ciudad Universitaria
11:00 hrs. 5 de octubre de 2013.
• Para escribir su tesis doctoral, el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM invirtió seis años, en los que recorrió el sureste del país y viajó a Perú y Bolivia
• El jurado evaluador, integrado por Luis Villoro, Miguel León-Portilla y María Rosa Palazón, destacó el trabajo de investigación realizado y le concedió mención honorífica

Miguel Hernández

Escribir una tesis de filosofía rara vez obliga a viajar repetidamente, pero para redactar El concepto de hombre y el ser absoluto en las culturas maya, náhuatl y quechua-aymara, Miguel Hernández Díaz tuvo que trasladarse al sur de México e incluso a Sudamérica para realizar entrevistas y obtener información no consignada en los libros. Pero valió la pena, pues recibió mención honorífica al presentar su examen doctoral, en el Aula Simón Bolívar de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM.
El comité evaluador estuvo integrado por Luis Villoro, presidente del jurado, director de la tesis y emérito del Instituto de Investigaciones Filosóficas; Miguel León-Portilla, vocal de ese grupo y emérito del Instituto de Investigaciones Históricas, y María Rosa Palazón Mayoral, secretaria de la junta de examinadores e integrante del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas. También estuvo Ambrosio Velasco Gómez, ex director de la FFyL.
La tesis se divide en cuatro capítulos y consta de 297 páginas que consignan entrevistas, observaciones e interpretaciones de diversos especialistas en asuntos prehispánicos.
El primer capítulo aborda las fuentes y la nueva epistemología de las culturas maya, náhuatl y quechua-aymara; el segundo, el análisis de la existencia del hombre y el Ser más allá de estas civilizaciones; el tercero, el contacto humano con la naturaleza y los bienes que obtienen de ello y, el cuarto, similitudes y diferencias entre algunos pueblos de la civilización antigua.
Realizar estas indagaciones tomó a Hernández Díaz seis años “por la amplitud del tema. Al considerar mayas, nahuas y quechuas-aymaras tuve que visitar muchas zonas, además de realizar entrevistas y hacer observaciones”, señaló.
“Con los mayas recorrí casi todo Chiapas y ciertas regiones de Yucatán y Campeche, con la finalidad de apreciar las diferencias entre los originarios de una entidad y otra. Intenté ir a Guatemala, pero no pude, por falta de dinero”, apuntó.
Para desarrollar el apartado de los nahuas, entrevistó a algunos hablantes como Librado Silva Galeana —especialista en la enseñanza del náhuatl, discípulo de León-Portilla y colaborador de Carlos Montemayor— y a habitantes de Milpa Alta, para ahondar en los conceptos rostro y corazón, o flor y canto. También estuvo en Perú y Bolivia para investigar las filosofías y cosmovisiones.
Originario de San Andrés Larráinzar, Chiapas, Hernández Díaz actualmente imparte la materia optativa Problemas de Filosofía en México y Latinoamérica, en la FFyL.
Examen
Sobre el trabajo de Hernández, León-Portilla dijo que “el pensamiento tiene dos peligros; el primero es acartonarse; el segundo, volverse poeta y cantor, y usted ha mostrado que esto último es común a las etnias y grupos de los cuales habla”.
Al respecto, el autor de Visión de los vencidos señaló: “Usted es mayense, un filósofo descendiente de pueblos originarios, ¿por qué no se concentró en los tzotziles? ¿Por qué no tomó en cuenta a los zapotecos?, pues son de los primeros que usaban la escritura, en cambio, de los aymaras no sabemos que tuvieran ninguna.
Lo hice, respondió el chiapaneco, “porque hay mucho en común entre esos grupos. Mayas, nahuas e incas tuvieron grandes civilizaciones y aunque sé que zapotecos, purépechas, mixtecos y el resto de los grupos tienen sus propias definiciones, los elegí por sus grandezas, tradiciones y por lo que he leído”.
Hallar coincidencias en el pensamiento de estas culturas le sugirió su línea de investigación “que, admito, es ambiciosa. Lo que siente un quechua-aymara y un maya no es muy diferente. Percibí cómo se coinciden y eso me llevó a tomar como tema de tesis a los incas y a los nahuas, grupos con los que también he tenido contacto”.
Fuentes
Sobre la tesis, Luis Villoro preguntó, “usted no habla quechua ni otra lengua indígena, ¿de dónde sacó esto? ¿Cuáles son sus fuentes del diálogo con estos pueblos?”.
Me gusta la investigación de campo y las entrevistas, se podría decir que es producto de la versión oral, respondió Hernández. “El resto lo obtuve de los libros históricos de la Biblioteca Central, tuve que leer casi todos para armar el trabajo”.
Como uno de sus principales obstáculos al redactar su texto, citó los recursos bibliográficos, “porque mi tema de investigación no es abordado en ningún escrito. Hay filosofía andina o quechua, pero trabajada desde los autores clásicos y eso no me sirve”, refirió.
Para entender lo divino
Tras la lectura de la tesis, una duda asaltó a Villoro, “¿qué entiende Hernández por lo divino?, pregunta a la que el investigador chiapaneco señaló: “Estas culturas son muy religiosas, todas las cosas provienen de un Ser más allá. En maya tzotzil existe la expresión Jch’ ultotik (‘nuestro sagrado padre’), que no se traduce por dios; tampoco hay un término para ese concepto en la lengua, pero sí un equivalente”.
Para ellos, todo fue creado por el Ser sagrado y consigno esto de manera explícita en el trabajo. Los cerros, el agua, las personas, el cielo y la tierra tienen un origen divino, agregó.
“¿En qué basó su observación?”, fue la última pregunta de Villoro. “En mi educación, desde chico me dijeron ‘observa bien lo que tienes que hacer, piensa lo que vas a realizar y reflexiona’; además, formular preguntas fue mi arma. Al recibir datos, interpreto, pero sin salir de lo dicho por las personas que consulté. Utilicé el método hermenéutico en la investigación, tomé fotos y algunas grabaciones, principalmente en las regiones maya y quechua-aymara”, concluyó.
Fuente: Boletín UNAM-DGCS-596
Los invitamos a visitar nuestra biblioteca, donde podrán encontrar en formato digital la tesis del Dr. Miguel Hernández, aquí la referencia:
Hernández Díaz, Miguel “El concepto de hombre y el ser absoluto en las culturas maya, náhuatl y quechua-aymara” (Tesis de doctorado en Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México. Facultad de Filosofía y Letras, 2013).  297 f. [Texto completo en TESIUNAM]
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