Las tareas de la filosofía mexicana

La necesidad de un giro teórico práctico del filosofar mexicano y latinoamericano.

Por Gabriel Vargas Lozano*

El Círculo de Estudios de la Filosofía Mexicana (CEFIME) me ha hecho la honrosa invitación de formar parte del grupo de profesores/investigadores que colaboran con sus proyectos y escribir algunas reflexiones sobre la filosofía mexicana. Acepto con gusto a hacerlo.

Como he dicho y escrito en varias oportunidades, la filosofía se encuentra hoy bajo un fuerte ataque por parte del neoliberalismo. Ejemplos de este ataque lo podemos encontrar en diversas partes del mundo pero en nuestro país tuvimos una muestra fehaciente de él: la desaparición, de un plumazo, del Área de humanidades y de las materias filosóficas del plan de estudios de la Educación Media Superior a través de la “Reforma Integral de Educación Media Superior” (RIEMS) iniciada por el gobierno en 2008 con el propósito de que ese nivel de estudios se cumpliera con los requerimientos de la llamada globalización (la verdad es que tras este concepto están las exigencias de los grandes países tecnificados a través de la OCDE). Este hecho debe ser evaluado en toda su trascendencia porque, la eliminación de las disciplinas filosóficas de ese nivel tenía una doble consecuencia: por un lado, privar a los estudiantes de las únicas asignaturas que pueden darles armas para desarrollar un pensamiento reflexivo y crítico tanto sobre el mundo en que viven como sobre sí mismos pero también, dejar a los egresados de nuestras Escuelas y Facultades de Filosofía y Letras, sin su fuente de trabajo más importante. Afortunadamente, ese ataque pudo ser detenido por las Asociaciones que se unieron para integrar el “Observatorio Filosófico de México” (véase: www.ofm.com.mx), sin embargo, en la medida en que el gobierno continúe con la RIEMS, quedan pendientes una serie de temas importantes y, desde luego, la tarea de revertir las enormes deformaciones que se produjeron en todo el país y que siguen hasta hoy[1].

Pero a este grave problema ha permitido sacar a flote algunos problemas ancestrales que hemos arrastrado y que tenemos que combatir:

El primero de ellos es la incomprensión pública sobre la importancia y función de nuestra disciplina. En torno a esto, quienes nos dedicamos a la filosofía, no hemos realizado una labor de difusión similar a la que realiza la ciencia a través de todos los medios de comunicación. En esta dirección, en los últimos años se ha desarrollado un amplio debate sobre lo que se ha dado en llamar “filosofía práctica” que consiste en abrir campos como: la filosofía para niños, jóvenes y adultos así como la filosofía dirigida a todos los lugares de la sociedad: desde la familia hasta la política. Para ello se requiere una estrategia adecuada y mucho se puede aprender de quienes han trabajado al respecto (Lipmann, Brenifier, Tozzi, Cifuentes, Langón y otros). Una importante orientación se encuentra en el libro que se publicó en la UAM-I: La filosofía, una escuela de la libertad de la UNESCO y que se puede bajar de la página de web: www.cefilibe.org

El más reciente libro del filósofo.Pero el asunto no se queda allí. A mi juicio, deberíamos abordar, desde la perspectiva filosófica los grandes problemas de nuestra sociedad en dos sentidos: diacrónico, desde el pensamiento indígena hasta nuestros días, como se ha venido haciendo por algunos grupos de trabajo, mediante el cual buscamos rescatar a nuestros pensadores pero también sincrónico, analizando problemas que afectan seriamente a nuestra comunidad y apuntando soluciones porque la filosofía no sólo plantea preguntas sino también soluciones. Un ejemplo de ello sería reflexionar, desde una filosofía moral y política sobre la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la violencia, las relaciones entre géneros, la corrupción, el laicismo, el combate al dogmatismo, los derechos humanos, la naturaleza de la religión, la contaminación del medio ambiente, los transgénicos, la clonación, el aborto, la muerte asistida, el suicidio, el sentido de la existencia, la justicia y la injusticia, etcétera. Pero también hay problemas ontológicos, gnoseológicos, estéticos, de filosofía de la historia, de filosofía latinoamericana y de todas las disciplinas pensadas en una interrelación dialéctica entre lo particular, lo singular y lo universal. Vivimos en una sociedad en donde la democracia es una burla; en una sociedad autoritaria en donde el razonamiento no es lo común sino la ideología de la subordinación. Vivimos en una sociedad en donde la pobreza nos conmueve a cada instante; una sociedad fragmentada que sigue discriminando a los pobladores originarios. Lo que me pregunto es ¿estos temas se abordan en la academia? Y si no se hace ¿no deberíamos analizarlos y proponerlos a la sociedad en su conjunto? Mi respuesta es que aquí hay un camino para que la gente empiece a identificarse con la perspectiva filosófica.

Yo quiero felicitarlos a ustedes por insistir en la reflexión sobre nuestro pensamiento pero urge también que nos planteemos nuevas metas en todos los niveles y aspectos de nuestro filosofar.

Ustedes, las nuevas generaciones, tienen la palabra.

19 de septiembre de 2012

Mtro. Gabriel Vargas Lozano


[1] Recientemente la Subsecretaría de Educación Media Superior anunció que se incluirá la filosofía en las escuelas tecnológicas. Este hecho me parece bien pero quedan pendientes varias preguntas: una de ellas es ¿con qué criterios se nombrarán a los profesores? porque, como se sabe, desde hace mucho tiempo se nombran a profesores sin formación en nuestras carreras, con las consecuencias desastrosas previsibles; otra pregunta es ¿con qué método? Porque han implantado el método de competencias por medio de las cuáles la disciplina queda disgregada para que puedan recomponerla en cursos como el de “Construcción de la ciudadanía” del Colegio de Bachilleres, en el cual se anula la impartición de la ética, estétia, lógica y filosofía como disciplinas íntegras y finalmente ¿cuáles son los temas que abordarán en ese nivel?, entre otras preguntas que no quedan resueltas. La reciente posición de la Subsecretaría es producto de nuestra lucha como comunidad filosófica a través del Observatorio Filosófico de México y muestra como, una comunidad puede detener algunos de los  designios dictados por las grandes agencias internacionales.

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* El Mtro. Gabriel Vargas Lozano es profesor-investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Unidad Iztapalapa) y profesor definitivo de la cátedra de Filosofía de la Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Fue Presidente de la Asociación Filosófica de México (2002-2004). Fundador del Centro de Documentación en Filosofía Latinoamericana e Ibérica (CEFILIBE) en la UAM-I. Fundador y director de la prestigiada revista Dialéctica de la BUAP.

Ha impartido conferencias en diversos países de América Latina, en Estados Unidos y Europa. Es autor de diversos libros. Ha publicado más de 70 ensayos y más de 400 artículos en periódicos y suplementos culturales. Sus trabajos han sido traducidos al Inglés, Alemán, Ruso, Servo-Croata, Portugués e Italiano.


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