El día de hoy se cumplieron 24 años de la muerte del hiperión Emilio Uranga.

Emilio Uranga fue un importante filósofo, académico y traductor nacido en la Ciudad de México el 25 de agosto de 1921 y fallecido en la misma ciudad un 31 de octubre de 1988.

Inició sus estudios en la preparatoria “Hermanos de las Escuelas Cristianas”, en 1941 ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la carrera de Medicina, pero después de tres años la abandonaría para cursar la licenciatura en Filosofía en la Escuela de Mascarones de la misma universidad.

En 1946 comenzó a trabajar como catedrático en la carrera de Filosofía y se hizo más cercano al maestro José Gaos, del que fue alumno en la carrera y quien le infundió el interés por el pensamiento hispanoamericano. Si bien Uranga ya era amigo de Fausto Vega y Salvador Reyes Nevares, Gaos fue quien fomentó las relaciones entre estos y Leopoldo Zea, Jorge Portilla, Luis Villoro, Joaquín Sánchez McGregor y Ricardo Guerra.

En 1948 formaron un grupo de investigación llamado el Hiperión, nombre que retomaron del mito griego del titán Hiperión, hijo del cielo y de la tierra, con que hacían alusión a su pretensión de conjuntar filosóficamente el estudio de lo universal y lo particular, en este caso lo mexicano, e iniciaron sus actividades con una serie de conferencias sobre el existencialismo francés.

A través de este grupo buscaron reconfigurar la preocupación por el hombre y la sociedad mexicanas que se encontraba en el pensamiento  de Antonio Caso, José Vasconcelos y Samuel Ramos, entre otros, y abordarla con un enfoque eminentemente filosófico, desde un marco conceptual que conjuntaba las nociones contenidas en el existencialismo, la fenomenología y el marxismo, pues consideraban que anteriormente esta temática se había trabajado a través de enfoques no filosóficos como la psicología y la historia.

Por estos años Uranga fue becario de los gobiernos alemán y francés en las universidades de Friburgo, Tubinga, Colonia, Hamburgo y París, conoció a Albert Camus, Martin Heidegger, Georg Lukács, Jean-Paul Sartre y Maurice Merleau-Ponty, que influyeron en sus reflexiones filosóficas, y obtuvo su doctorado en Filosofía con la tesis La crítica del psicologismo en Husserl. Tiempo después también sería becario del Centro Mexicano de Escritores, miembro de El Colegio de México desde 1951, así como representante de la UNAM en los Congresos Filosóficos de La Habana y Lima.

El Hiperión trabajó de 1948 a 1952 bajo el cuidado de Gaos, que tenía altas esperanzas puestas en Uranga, coincidiendo su época de mayor producción grupal con el segundo aire del nacionalismo en México durante el siglo XX.

En 1949 y 1951 Uranga escribe dos de sus escritos más importantes, “Ensayo de una ontología del mexicano” y Análisis del ser del mexicano, correspondientemente. En estos presenta un análisis ontológico del mexicano que sostuvo debía preceder a su estudio historicista y óntico, apuntó a la constante sustancialización que en México se hacía de la figura del mestizo y señaló a lo accidental como lo característico del ser humano y sobre todo del mexicano; de igual forma expuso los fundamentos por los cuales consideraba el sentimiento de inferioridad del mexicano, del cual hablaba Ramos en El perfil del hombre y la cultura en México, consistía en realidad en un complejo de insuficiencia.

A pesar de que estos escritos fueron moderadamente bien recibidos, no coincidían con el optimismo de los ánimos nacionalistas de los años 50, pronto surgieron roces entre los miembros del Hiperión, sobre todo entre Uranga y el resto, a lo que se sumaron rumores acerca de su mal temperamento y de su ingratitud hacia Gaos, algunos fundados y otros inventados, así como periodos alternados de alcoholismo.

El Hiperión se desintegró en 1952, la mayoría de sus miembros abandonaron el filosofar sobre lo mexicano y se dedicaron a temas filosóficos mucho más abstractos, esto con sus debidas excepciones como es el caso de Leopoldo Zea y Luis Villoro, que continuaron dicha labor por medio de otros enfoques y con diversas aspiraciones de las que habían detentado como grupo en el Hiperión.

En el caso Uranga se pueden distinguir dos importantes periodos en su pensamiento y obra: el primero se dio bajo la influencia de la fenomenología de Husserl, el existencialismo de Sartre y Heidegger, y el marxismo de Lukács, lo que correspondió con el uso de estas corrientes filosóficas en el análisis de lo mexicano y de su pertenencia al Hiperión; mientras que el segundo periodo estuvo orientado al estudio del pensamiento de Bertrand Russel y Ludwig Wittgenstein que coincidió con la época del desencanto y distanciamiento de la filosofía de lo mexicano.

A lo largo de su vida Uranga colaboró en publicaciones como “Cuadernos americanos”, “Filosofía y Letras” y “La revista mexicana de cultura”, tradujo algunas obras de Lukács, Dilthey, Schlegel y Merleau-Ponty para el Fondo de Cultura Económica y trabajó como asesor de importantes figuras políticas, murió a los 67 años sin gran reconocimiento por su obra y afligido por el alcoholismo.

Algunas de sus escritos más importantes son: “Ensayo de una ontología del mexicano” (1949), Análisis del ser del mexicano (1951), El mexicano y sus posibilidades (1952), Kant y Santo Tomás (sobre el problema de la verdad) (1954), Goethe y los filósofos (1956), Introducción a la lectura de Jorge Lukács (1958), A la sombra de Hegel  (1958), La nostalgia de Shakespeare (reflexiones sobre el destino del teatro alemán) (1959), El pensamiento filosófico (1962),  Astucias literarias (1971) y¿De quién es la filosofía? (1977).

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