Se cumplen 57 años de la muerte de José Ortega y Gasset.

Importante filósofo y ensayista español, miembro de la Generación del 14, nacido en Madrid el 9 de mayo de 1883 y fallecido el 18 de octubre de 1955 en la misma ciudad. Nació en el seño de una familia de la alta burguesía madrileña y se formó en un ambiente culto, inició sus estudio universitarios en la Universidad de Deusto en Bilbao y los continuó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, también realizó estudios en Leipzig, Núremberg, Marburgo, Berlín y Colonia donde conoció el neokantismo de Herman Cohen y Paul Nartop.

Trabajó como maestro en la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, en 1910 gana la cátedra de metafísica en la Universidad Central de Madrid y poco después también obtiene la cátedra en Ciencias Morales y Políticas. Colaboró en la revista “España” en 1915 y en el diario “El Sol” desde 1917, donde publica sus obras España Invertebrada y La rebelión de las masas en forma de folletones, fundó la “Revista de Occidente” en 1923, que dirige hasta 1936, a través de la cual fomentó la traducción de importantes obras filosóficas recientes, sobre todo de habla alemana, como algunos textos de Oswald Spengler, Georg Simmel, Edmund Husserl, Bertrand Russel y Franz Brentano, entre otros.

Durante la Segunda República Española fungió como diputado por la provincia de León con la “Agrupación al Servicio de la República”, que fundó junto con Gregorio Marañón y  Ramón Pérez de Ayala, cargo que desempeñó por un año solamente. Al comienzo de la Guerra Civil Española en 1936, Ortega se encontraba enfermo en su domicilio, donde fue visitado por comunistas armados, quienes querían hacerlo firmar un documento en contra del Golpe de Estado y a favor de la República, cosa a la que se negó, su hija, Soledad Ortega, fue la encargada de convenir la redacción de un texto menos politizado que Ortega sí firmaría. En julio de ese miso año se exiliaría, primero a París, luego a los Países Bajos, Argentina y en 1942 finalmente en Lisboa. Después de 1945 ya podría regresar a España, pero residiría intermitentemente en diversas ciudades de Alemania y en Madrid donde lo encontró la muerte en 1955.

Su orientación filosófica estuvo influida por el vitalismo y el historicismo, y se le conoció como el mayor exponente de la fenomenología en el mundo hispano, su pensamiento se suele dividir en tres periodos: objetivista (1902-1914), perspectivista (1914- 1923) y raciovitalista(1914-1955). En el primero se encontraba fuertemente influido por la fenomenología husserliana y el neokantismo. El segundo se inicia con su famosa Meditaciones del Quijote, en que sostiene una postura epistemológica que considera a la perspectiva como la forma que la realidad adopta para el individuo y a la verdad absoluta como la suma de todas las perspectivas existentes y por existir, sin embargo, señala, esto es tarea de Dios y de ningún hombre. La tercera etapa se encuentra plasmada sobre todo en El tema de nuestro tiempo, donde plantea al raciovitalismo como respuesta a la disyuntiva entre relativismo y el racionalismo, y a la distinción que se había realizado hasta entonces entre razón y vitalidad, pues consideraba, partiendo de una base historicista, que la labor de la razón se encontraba inevitablemente enmarcada y en cierto grado determinada por las características específicas del marco espacio-temporal de cada hombre, esto es, su circunstancia, de ahí la concepción de la razón vital y la razón histórica.

La obra y pensamiento de Ortega influyó importantemente en numerosos intelectuales españoles, como Xavier Zubiri, Manuel García Morente, Julián Marías, Antonio Machado, así como sobre José Gaos, Luis Ricaséns Siches, Joaquín Xirau, María Zambrano y Juan David García Bacca, entre otros, que a su exilio desarrollarían y traerían la filosofía orteguiana a Latinoamérica, donde a su vez influiría en la filosofía mexicana y latinoamericana, por ejemplo en la labor de Samuel Ramos, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Leopoldo Zea, etc. En sus reflexiones se apoyaría el establecimiento de la filosofía de lo mexicano fundada formalmente por Samuel Ramos, la metafísica del estar iniciada por Olavo de Carvalho en Brasil y en España misma impulsaría la labor de la Generación de 1927, en estos tres casos fue de gran importancia la publicación Revista de Occidente que daba a conocer las nuevas corrientes filosóficas de Europa.

Algunas de sus obras más importantes son: Meditaciones del Quijote (1914), El Espectador (1916-1934), España invertebrada (1921), El tema de nuestro tiempo (1923), ¿Qué es la filosofía? (1927-1928), La rebelión de las masas (1929), Ideas y creencias. Sobre la razón histórica (1940), entre muchas otras.

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