Tlamatini

Por Iris Yadel Chávez Romero
*Publicado en Diccionario de Filosofía para jóvenes escrito por mujeres
Red Mexicana de Mujeres Filósofas

Cada vez que pensamos en filosofía y en las personas que se dedican a esta labor, casi de inmediato nos vienen a la mente los filósofos griegos antiguos Sócrates, Platón o Aristóteles o filósofos europeos como Nietzsche o Marx; quizá reconozcamos el nombre de Simone De Beauvoir dentro de las pocas veces que  mencionamos a las filósofas pero, en menor medida, conocemos a las y los filósofos mexicanos; incluso, muchas veces dudamos que la filosofía haya existido entre las culturas prehispánicas.

Sin embargo, dentro del territorio que hoy conforma nuestro país, existen y han existido diversas culturas con una cosmovisión especifica con su propia sabiduría y organización política y social. Por ejemplo, dentro de la cultura náhuatl, anterior a la llegada de los conquistadores españoles, existieron personas que se dedicaron a ejercer la reflexión y la búsqueda de conocimiento como una profesión, a estas personas se les llamaba Tlamatinime.

Para saber un poco mas sobre las labores que llevaban a cabo los Tlamatinime en la época prehispánica y la importancia que tenían dentro de la organización política y social, es necesario recurrir a diversas fuentes de información: desde los textos de los frailes españoles durante la conquista de México, hasta estudios de algunos investigadores y especialistas recientes.

Definición del Tlamatini a partir de las características de su quehacer.

Desde su llegada a la Nueva España en 1529 y a partir de 1547[1], Fray Bernandino de Sahagún, misionero franciscano, valiéndose del conocimiento de sus informantes nativos de Tepepulco, Tlatelolco y México, describió la cultura náhuatl en su libro Historia general de las cosas de la Nueva España. En este texto, entre otros asuntos,abordó los oficios existentes entre los pobladores de la región centro, destacando, de cada uno de ellos, su sentido práctico y activo en la sociedad.

Dentro de los oficios que describe, se encuentra el Tlamatini, al que equipara con el «sabio o filósofo».[2] Sin embargo, para hacer esta equivalencia, es necesario considerar un concepto amplio del filósofo, ya que el Tlamatini cumple con distintos atributos y realiza varias tareas:

El primer atributo del Tlamatini es «ser una lumbre o una luz[3]». En sentido literal, la luz nos ayuda a ver en la oscuridad, pero en un sentido metafórico, el Tlamatini personificando a la luz, se puede interpretar como aquel que nos ayuda a ver en la oscuridad para distinguir las cosas y poder conocerlas.

Además, se encarga de resguardar la sabiduría: «suya es la tinta negra y roja, de él son los códices, de él son los códices». Las culturas mesoamericanas representaban y resguardaban sus conocimientos en los Amoxtli, tiras de papel amate; sin embargo, a su llegada, los españoles, los nombraron códices y muchos de ellos fueron destruidos durante la época de la conquista.

Pero además de resguardar el conocimiento, también reflexiona sobre el mundo y la sabiduría antigua: «Él mismo es escritura y sabiduría» y «Conoce lo que está sobre nosotros y la región de los muertos».

Retomemos un fragmento de Nezahualcóyotl, tlatoani (gobernante) que, educado en el calmécac, reflexionó sobre el sentido de la vida:

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿acaso de verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra, solo un poco aquí.

Aunque sea de jade se quiebra,

Aunque sea de oro se rompe,

Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra

No para siempre en la tierra: solo un poco aquí[4].

Con este fragmento podemos visualizar que el Tlamatini, además de resguardar y transmitir la sabiduría, reflexionaba sobre el mundo, cualidad esencial de toda persona que se dedica a la filosofía.

Otra característica del Tlamatini es «ser guía y maestro de la verdad», esto significa que se dedicaba a estudiar el momento del nacimiento de las personas para acompañarlas, orientarlas y aconsejarlas para fortalecer sus atributos y guiarlas, por lo cual, toma una gran responsabilidad en sus destinos.

Además, como maestro toma un gran compromiso pues enseña a otros a ser sabios y los ayuda a desarrollar su propia personalidad, cuidando, confortando y curando a los demás: «Conforta el corazón, conforta a la gente, ayuda, remedia, a todos cura». Pero, más que entenderlo desde un sentido médico, se trata de un sentido moral, pues el corazón representa el centro vital del ser humano y es el responsable de resguardar la sabiduría, por ello, cuando hay dudas o se tiene un dilema, el Tlamatini ayuda a resolverlos.

Del mismo modo, el Tlamatini «pone un espejo delante de los otros, los hace cuerdos, cuidadosos». Al describir este atributo, Miguel León Portilla encuentra “un paralelismo entre la frase plasmada en el templo de Delfos ‘conócete a ti mismo’ y la importancia del sentido metafórico que brinda el reflejo como toma de conciencia del rostro de uno mismo.”[5] En este sentido, el Tlamatini, como guía y consejero ayuda a cada persona para que reflexione sobre sí mismo.

En suma, el Tlamatini ejercía la sabiduría de muchos modos y con su saber ayudaba: resguardando y transmitiendo conocimiento, reflexionando sobre el mundo y acompañando a las personas para conocerse a así mismas.

Senti-saber: una definición del Tlamatini a partir de su etimología.

A partir del libro La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes de Miguel León Portilla, se puede concluir que la palabra TLAMATINI, por sus raíces etimológicas significa “el que sabe cosas o el que sabe algo”; pues la palabra está conformada por el prefijo TLA que significa “cosas o algo”; MATI, que significa “saber”; y NI que es el indicativo de la persona que realiza la acción[6].

Sin embargo, autores como Alfredo López Austin en su texto Cuerpo humano e ideología[7] y Alonso de Molina en el Vocabulario en lengua Castellana y Mexicana,[8] señalan que el verbo MATI, además de apuntar al verbo saber, hace referencia al verbo “sentir”.

Además de esto, Tlacatzin Stivalet Corral, en su investigación In Tlamatini. Documento de análisis semántico, también señala que MATI significa sentir, por lo que define al TLAMATINI como “el sentidor de las cosas” o “quién está consciente de las cosas”[9].

De este modo, TLAMATINI como filósofo que se dedica a la sabiduría, es aquel que se dedica a “senti-saber” las cosas, a la reflexión y la búsqueda del conocimiento y cumple roles importantes para la sociedad de su época.   

Para comprender la relevancia de nombrar al Tlamatini como aquel que “senti-sabe las cosas”, es necesario situarnos en la perspectiva de la cultura náhuatl mesoamericana que considera de suma importancia la corporalidad humana ya que la comprensión del mundo se entendía a través de los órganos.

De acuerdo con Alfredo López Austin en su texto Cuerpo humano e ideología, se entendía al corazón (yollótl), como el centro dinámico de todo ser, al cual le correspondía la vitalidad, la dirección de la acción, la voluntad, la emoción y el resguardo de la sabiduría.

Así, “los órganos vitales no sólo son referentes a la fisionomía humana, [ya que son] referentes para las actividades relacionadas con la percepción y posibilitan la comprensión y la búsqueda del conocimiento.”[10] Además, para transmitir conocimientos, el lenguaje comparte emociones y busca causar impresiones en el escucha para hacerlo participe activo de lo que se transmite.

Aquí es necesario señalar una diferencia muy importante, pues en la tradición del pensamiento occidental prevalece una visión clásica del LOGOS o razón, que se entiende como una facultad inherente al ser humano y que se ha convertido en el único criterio de objetividad para comprender el mundo, es decir, solo se conoce el mundo a través de la racionalidad. Sin embargo, en la cultura náhuatl se vive, conoce, comunica, y transmite la sabiduría con el senti-saber.

Bibliografía básica.  

Alfredo López Austin, Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas I. (México, UNAM, 1984.)

Alonso de Molina, fray. Vocabulario en lengua Castellana y Mexicana. (Puebla, Talleres de imprenta, encuadernación y rayado “El escritorio”, 1910.)

Bernardino de Sahagún, fray. Historia general de las cosas de Nueva España. (México, Editorial Porrúa, décima edición,1999.)

Iris Yadel Chávez Romero, El conocimiento Náhuatl o la descolonización del pensamiento. (México, Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de México, 2016). Disponible en TESIUNAM: http://132.248.9.195/ptd2016/marzo/0742511/Index.html Fecha de consulta: 31 de marzo de 2024.

Miguel León Portilla, La filosofía náhuatl. Estudiada en sus fuentes. Prólogo de Ángel María Garibay. (México, UNAM, décima edición. 2006.) Disponible en: https://enriquedussel.com/txt/Textos_200_Obras/PyF_pueblos_originarios/Filosofia_nahuatl-Miguel_Portilla.pdf Fecha de consulta: 31 de marzo de 2024.

Tlacatzin Stivalet Corral, In   Tlamatini. Documento de análisis semántico. (México, Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. UNAM, 1997.)

Bibliografía recomendada:

APROMECI, Documental – filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes de Miguel León Portilla, (enero de 2016). Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=-rHIGZ0esuU fecha de consulta: 31 de marzo de 2024.

Iris Yadel Chávez Romero, Cosmovisión y filosofía Nahuas. Artículo, (México, abril de 2013.) Disponible en: https://filosofiamexicana.org/2013/04/28/cosmovision-y-filosofia-nahuas/ Fecha de consulta: 31 de marzo de 2024.

Mercedes De la Garza, El hombre en el pensamiento religioso náhuatl y maya. (México, UNAM, 1978).

Patrick Johansson K., La palabra de los aztecas, prólogo de Miguel León Portilla, (México, Editorial Trillas, 1993).

 ___________________, “Mitología, mitografía y mitokinesia. Una secuencia narrativa de la peregrinación de los aztecas”. En Estudios de cultura Náhuatl. Editor Miguel León Portilla, (México, UNAM, 2008).


[1] Miguel León Portilla, La filosofía náhuatl. Estudiada en sus fuentes. Prólogo de Ángel María Garibay. (México, UNAM, décima edición, 2006.) Disponible en: https://enriquedussel.com/txt/Textos_200_Obras/PyF_pueblos_originarios/Filosofia_nahuatl-Miguel_Portilla.pdf Fecha de consulta: 31 de marzo de 2024. Pág. 8

[2] En el libro X de Historia general de las cosas de  Nueva  España,  en el capítulo VII y, específicamente, en el capítulo VIII.

[3] A continuación, mencionaré algunos de los atributos que describen tanto Fray Bernardino de Sahagún, como Miguel León Portilla y Tlacatzin Stivalet Corraal en los textos que dedican al estudio de las características del Tlamatini.

[4] Este texto se encuentra en el libro cantares mexicanos, editado por Miguel León portilla, disponible en https://historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/cantares/cm01.html.

[5] Iris Yadel Chávez Romero, El conocimiento Náhuatl o la descolonización del pensamiento. (México, Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de México, 2016). Disponible en TESIUNAM: http://132.248.9.195/ptd2016/marzo/0742511/Index.html Fecha de consulta: 31 de marzo de 2024. Pág. 67

[6] Miguel león portilla, Op. Cit. Pág. 66

[7] Alfredo López Austin, Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas I. (México, UNAM, 1984). Pág. 191

[8] Alonso de Molina, fray. Vocabulario en lengua Castellana y Mexicana. (Puebla, Talleres de imprenta, encuadernación y rayado “El escritorio”, 1910). Pág. 333

[9] Tlacatzin Stivalet Corral, In   Tlamatini. Documento de análisis semántico. (México, Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. UNAM, 1997).  Pág. 22

[10] Iris Yadel Chávez Romero, Op. Cit. Pág. 34.

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