Reflexión filosófica del maya en el pasado y el presente

Por: Miguel Hernández Díaz[1]

FFyL-UNAM

El objetivo de este ensayo es analizar el modo de filosofar del maya, que se desarrolló en el pasado y que en el presente está latente en las zonas oriundas para generar conocimientos sobre la vida. Asimismo, es necesario señalar la peculiaridad del pensamiento maya actual que consiste en cuestionar las dudas sobre el mundo con el otro semejante, y con la comunidad resuelven juntos de todo tipo de dilemas cotidianos para el bien común. Consolidan una filosofía a través del diálogo entre sujetos, hilan nociones de las formas de pensar, interactúan conocimientos, comparten experiencias y conjuntan ideas para el bien del porvenir. Cabe aclarar que la investigación no se apega tanto en el canon del pensamiento occidental, aunque se utiliza algunas categorías filosóficas en las que encuentro alguna afinidad con el pensamiento maya. A pesar de las diferencias en la concepción del mundo, en el pensar, en la sensibilidad, en el razonar y en el hablar con sus respectivas gramáticas, entre el maya y el occidental convergen algunas ideas sobre la humanidad.

La Filosofía maya surge con la difusión de sabiduría desde las obras del Popol-vuh y el Chilam Balam, que datan desde el pasado prehispánico cuando hubo una gran civilización que se observa hasta hoy en las zonas arqueológicas, con los códices existentes que se exhiben como documentos que lo testifican y la presencia actual de ésta cultura de origen primigenio. El término Popol en maya tiene el sentido epistemológico de lugar donde se realizaba una junta, reunión o casa común donde se enseñaba a la juventud, y era el establecimiento de la comunidad. Mientras que la palabra vuh o u’uh, es un sustantivo que significa libro, papel o trapo, y también se expresa hu’un o u’un, refiriéndose a la hoja machucada y el rollo de papel que se usaba para la escritura, que se deriva del árbol de cuya corteza se hacía el papel para escribir todo tipo de conocimientos y que los nahuas llamaron amatl. Del mismo modo, Popol na es la casa de la comunidad donde se reunían para tratar los asuntos del Estado, o república de la sociedad en su conjunto. El vocablo pop es verbo en quiché que significa juntar, adunar, amontonarse la gente, y el Popol es perteneciente al cabildo, lo comunal, lo nacional.

Por ende, el popol na era la casa donde dialogaban y discutían asuntos políticos, con mayor jerarquía en función de analizar diversos temas de la cultura y el pensamiento en acción, era la institución de la comunidad para inducir la enseñanza de la sabiduría, donde se impartían los conocimientos para la niñez, la juventud y los adultos; donde se instruían temas sobre la vida, el conocimiento de sí mismos, la relación con la naturaleza, la enseñanza del trabajo y el desarrollo de las artes. El Popol na fue además una casa de asamblea en la que se escudriñaba la solución de los problemas y las necesidades comunes del pueblo, en donde los ancianos desempeñaban el papel de convocar la asamblea, la impartición de justicia y la instrucción de la sabiduría sobre los conocimientos sociales, políticos, culturales, como la astronomía, astrología, matemáticas, economía, filosofía, artes, etc. Los sabios tenían la capacidad de transmitir los conocimientos y las experiencias acumuladas en el tiempo de vida, adquiridos a través de las generaciones familiares y la interacción sociales.

Los temas incluidos en la filosofía maya son las creaciones del supramundo, el mundo, el inframundo y el mundo de los enanos que están en el nadir; la existencia de nuestro Padre (Dios) es el principio de todas las cosas. Por ejemplo, sobre la tierra se habla de la creación de las especies, las plantas, los animales, los minerales y el ser humano. Además, el avance cultural expresa el desarrollo de la agricultura, el intercambio comercial (trueque), las noticias cronológicas, geográficas, históricas, la escritura ideográfica para descifrar los conocimientos, la genealogía y los sucesos de los reyes, las conmemoraciones de cada año, la demarcación de la tierra, las ceremonias rituales del curanderismo, las fiestas divinas, las leyes para el orden social y los ritos religiosos.

Diego Rivera - La creación de los montes (1932). Inspirado en el Popol Vuh
“La creación de los montes”, Diego Rivera, 1931, acuarela sobre papel. Inspirado en el “Popol Vuh”.

Por consiguiente, el Popol vuh fue considerado como la reliquia del pensamiento maya, el cual engloba los conocimientos enigmáticos que exponen el sentir la vida y el saber misterioso o mágico. La forma de filosofar es desde la percepción de la imagen de las cosas, la sensibilidad del corazón para actuar, la razón que explica el sentido del mundo y el lenguaje que se expresa para enunciar coherentemente; y la sabiduría, sobre todo, surge desde la existencia de nuestro sagrado Padre que está en el Corazón del Cielo. En el Popol-vuh se enfatiza esta idea, a la letra dice: “De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que este es el nombre de Dios”.[2]

El mandato del sagrado Padre estaba dirigido a dos personajes endiosados del corazón, que desempeñaban el papel de hacer las obras de creación. Dichos hombres eran: Tepeu y Gucumatz, que fueron los elegidos para hacer las cosas del mundo y al hombre maya, desde el Corazón del Cielo recibían los mensajes para que obraran e hicieran el universo, el fenómeno natural y las cosas sobre la tierra. Al referir la esencia innata y la función de estos personajes, Tepeu (era el rey o soberano con el poder de la batalla y la ciencia de gobernar la sociedad maya), y Gucumatz (fue el sacerdote de gran conocimiento sobre el mundo y el contacto con la divinidad). Ambos personajes, antes de la creación se reunían sobre las aguas rodeadas de claridad, causada por las plumas verdes y azules, por lo que se le llamó Gucumatz por los colores brillantes, de grandes sabidurías por nuestro Padre, pensadores de la naturaleza y ordenadores del cosmos.

Estos pensadores utilizaban solamente la palabra, no hacían trabajos manuales para construir el cosmos, las obras las hacían expresando palabras sagradas, según lo que fuera y será hecha. La palabra en maya tenía el poder para mover las cosas; era el poder dado por el sagrado Padre quien engendra desde el Corazón del Cielo. Así, Tepeu y Gucumatz pensaban y meditaban divinamente lo que hacían; con las palabras que expresaban tenían el poder de hacer cosas sobrenaturales en la tierra; antes el mundo estaba en reposo, en silencio y en la oscuridad; pero los creadores hablaron, pues, consultándose entre sí y meditando, con un acuerdo en común, y juntaron sus palabras y pensamientos sobre la creación de los espacios.

En este sentido, Tepeu y Gucumatz conferenciaban para que existiera la vida y la claridad del mundo, para proyectar las ideas e imaginar cómo será la claridad y la aparición del Sol para el amanecer de cada mañana, y qué se podrá producir sobre la faz de la tierra y la generación de la vida. Dichos personajes eran obedientes ante nuestro Padre y en él fundamentaban las consecuencias de sus actos, “- ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe el espacio, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. En verdad como se hizo la creación de la tierra: – ¡Tierra!, dijeron, y al instante fue hecha”.[3]

Tepeu y Gucumatz hicieron al hombre de tierra y de lodo su carne, pero vieron que no estaba bien hecho por carecer de fortaleza y sin la sensibilidad del corazón, razón por la cual lo deshicieron, porque el cuerpo estaba blando, no tenía movimientos, ni fuerzas, se caía al suelo, no tenía alma y la creación fue desbaratada para siempre, con el afán de evitar la generación de personas defectuosas.

Entonces, los creadores nuevamente consultaron al Padre, meditaron y conferenciaron sobre la elección del nuevo material, que utilizaran otro tipo de material inherente, que fuera el reino vegetal más resistente. Ellos, entre sí, recordaron que existía el árbol de chenek’ te’ (el frijolillo), decidieron que de preferencia se utilizará el corazón de esta madera para hacer el cuerpo del hombre por venir con fuerzas de color bronceado. La desventura de esta obra humana tenía otra deficiencia esencial, le faltaba la sensibilidad para ofrecer alabanzas al Padre en el Corazón del Cielo, así era el convenio del Padre con el ser creado, que le reconocieran y que le alabaran con todo el corazón. Por esta imperfección, de la insensibilidad del corazón fue ahogado este ser con un diluvio, con una lluvia de día y noche durante dos meses de cuarenta días, la tierra se inundó hasta llegar a la cuarta parte de la altura del cielo, con éste cataclismo fue la culminación de esta obra.

Finalmente, ellos pidieron ayuda al Padre, con la asesoría de elegir el material más genuino y sensible, con la decisión final que para la elaboración humana utilizaran el corazón del maíz para hacer al hombre sensible y cabal en su pensamiento, con efectividad e inteligencia, con corazón sensible y el cuerpo fortalecido. La obra cabal fue por el elemento natural sagrado que trascendía el pensamiento y la visión hasta el Corazón del Cielo, pero al Padre no le pareció bien que vieran su trono. Así que el Padre dijo a los obradores que le echaran un vaho para disminuirle el pensamiento y la vista, un hombre que sólo podrá ver lo más cercano de su mundo, la vida será temporal y que le alabara sin descanso.

Mientras la obra de Chilam Balam tiene el sentido histórico y profético de los mayas donde hablan de la cronología de los tiempos, la programación del U (calendario ritual) desde la observación del movimiento de la luna durante el año, para distribuir los trabajos agrícolas, las fiestas onomásticas y el devenir que iba a acontecer en la cultura y la sociedad. Cabe esclarecer algunas categorías y jerarquías de personajes, ¿cuál es el sentido de Balam? El nombre de la familia de los balametik (jaguares) que existían antes de la llegada de los españoles en el continente, tiene la noción del término que significa jaguar o brujo en sentido figurado, por ser el felino es trascendido al animal compañero de la genealogía y la categoría ascendente de la cultura. En cuanto al vocablo Chilam es el título o grado que se otorgaba a la clase sacerdotal por el contacto divino, la cual interpretaba los libros y cantos divinos, establecía la comunicación con el fenómeno natural y creía en la voluntad de nuestro sagrado Padre.

Chilam Balam, Katun

La obra de Chilam Balam tiene varios documentos escritos de diversos lugares, con carácter histórico y profético, en los cuales, las crónicas registraron tiempos en

“cuenta corta” (katunes en series de 13), hasta textos médicos sobre la sanidad y el uso de las plantas medicinales. Además contiene los textos cronológicos y astrológicos con series katúnicas, con la explicación acerca del calendario ritual, los almanaques con y sin cotejo con el calendario tzolkin, incluyendo las predicciones astrológicas y astronómicas que usaban en los rituales; que eran textos literarios, novelas y misceláneas no clasificadas cronológicamente.

El libro de Chilam Balam nos menciona que está compuesto de diversos documentos y códices, que se especifican El Chilam Balam de Chumayel, Tizimín, Káua, Ixil, Tekax, Nah, Tusik y Pérez. Especialmente, los textos tratan sobre los acontecimientos en periodos y el devenir de los problemas de la sociedad maya. Así, el texto habla sobre el periodo de tiempos y las cuentas cortas y largas, y por supuesto, hay “tres clases de predicciones, 1) los katúnicas; 2) las túnicas; 3) las diurnas”.[4]

Las predicciones túnicas se presentaban a cada una de las divisiones de un katun, que eran de veinte periodos, de cada uno son trescientos sesenta días que se denomina un tun, y el día se dice k’in o fiesta por la claridad del ambiente en nuestra visión. Mientras, el katun es de 7200 días, que está compuesto de k’al que es el veinte, que se conocía también como una rueda que incluye los veinte tunes, con el valor de un katun de 5 Ahau. Las ruedas cíclicas mantenían la idea de los acontecimientos de un periodo dado, se repetían en la misma fecha en que estaban registrados. De tal manera, las predicciones katúnicas se manifestaban en ruedas cíclicas en función de que los acontecimientos de un periodo dado se repetían de la misma fecha en que se registraban desde el principio de la cuenta. El periodo se iniciaba con el once; de modo que el orden es descendente, que comienza en el once, nueve, siete, cinco, tres, uno, doce, diez, ocho, seis, cuatro, dos, trece. El motivo del inicio de la cuenta descendente con el once es que la era es katun que data de la llegada de la invasión española. Igualmente, las predicciones diurnas consistían de la cuenta diaria de los días de un año, que llevaba como fin enunciar si el tiempo es bueno o malo, que se sujetaba para programar las actividades agrícolas de la sociedad.

Con el fin de conocer las predicciones túnicas se tiene un sentido de una rueda de cuceb, la ardilla que gira al rodarse, que son los veinte tunes y que corresponde a un katún 5 Ahau. Es decir, el cuceb enumera años que gira 365 días, a partir del trece kan. “Las predicciones diurnas son de dos clases: a) las del Sansamal Kin Xoc, o sea de la cuenta Diurna de los Días de un año, que únicamente enuncia si el día es bueno o malo y tiene una función general para normar las actividades humanas, y b) las del Chvenil Kin Sansamal, o sea del Artificio de los días, es decir, de la veintena, dentro del libro horóscopo en náhuatl Tonalámatl, abstractamente, según el propio significado y atributos del nombre del día”.[5]

Esta es la filosofía matemática maya que contempla la cuenta cronológica de los años de origen, los actos acontecidos registrados en documentos y las profecías que iban a suceder en la llegada de la gente europea en Nuestra América. Esta civilización milenaria tenía y tiene un avance extrahumano, pensaba por medio de la observación de la naturaleza, el desarrollo del conocimiento se daba desde los hechos actuados por él, pronosticaba el devenir por medio del movimiento de los astros para concluir un problema que vendrá, y con ello, estaba alerta para enfrentarse colectivamente con todas las fuerzas y espíritu de unidad para la defensa ante el suceso que se tratara.

La segunda parte del pensamiento maya es la contemporánea, la forma de li snopel (pensar) en maya tsotsil de Chiapas, que comienza en existir pensando como un ente que desarrolla conocimientos; piensa sobre la vida que se desarrolla en el tiempo y de las cosas ta osilaltik (lo que hay en la naturaleza), manteniéndose en comunicación con ellas. En sentido amplio, la naturaleza se refiere a la función del ser ontológico, como la materia que causa una actividad trascendental para la supervivencia en el mundo. ¿Por qué razón afirmamos que ta x-ayan (la existencia) es anterior al ta snopobel (pensamiento)? La reflexión maya considera que es necesario primero existir para poder enfrentarse al ta k’ustik oy (mundo), que pertenece a él y se considera como parte que cohabita con los seres del mundo. Hace una reflexión interrogándose a sí mismo: buch’uun (¿quién soy?, bu talemun (¿de dónde vengo?), bu chi bat (¿a dónde voy?), bu talem jch’iel (¿cuál es la causa de mi existencia?), k’ucha’al li jtakupaltik ja’ ba’i yu’un snopobel ta k’ustike (¿por qué nuestra materia es previa al pensamiento del mundo?), k’usi ta jpas li’ ta xkuxlejal osile (¿qué estoy haciendo en este sitio sagrado?). La materia está en primer plano al realizar una actividad trascendente, la acción física es la búsqueda del bien yutsilal yo’on (moral) y en la satisfacción li ta slajesel (los deseos). Li takupal (el cuerpo) es quien realiza una actividad sustancial y mental donde reflexiona todo mediante la psicosomática, que se ubica en li snopel sjolilal (el entendimiento) para comprender tanto la conducta propia como la de otros, inclusive, nuestras conductas comunes que son compatibles. Don Manuel Gómez Sántiz hablante tseltal del municipio de Oxchuc, Chiapas, nos señala que el diálogo es ininterrumpido con el otro, con la expresión del sufijo tik (nosotros), una conversación siempre de tú y yo, que se convive en dos o más personas en colectivo. Por ello, nosotros tiene un sentido extraordinario porque es vivir en comunidad, trabajar en común acuerdo para repartir equitativamente las cosechas, compartir las mismas necesidades y los problemas son de todos. En efecto, el término tik es una multiplicidad de ideas que enuncian más de una persona que entran en juego en cualquier acción de la vida. En la lengua tseltal se habla el sufijo tik en todo momento, que predomina en las familias y en la comunidad donde se radica, que actúan entre sí, así como en la vida se manifiesta a nivel de pueblo donde interactúan las emociones y los problemas son tratados colectivamente para la posible solución.[6]

El ser maya es un kuxul vinik (ente que vive) que realiza una expresión intrínseca y desarrolla el conocimiento desde la acción del corazón, la existencia y el mundo, que entiende el sentido li kuxul-pasbil (sujeto-objeto) creado por él en función de la denominación del sentido de las cosas, que surgen las clasificaciones desde el color, canto, hábitat, imagen, alimento y utilidad. La idea de nombrar a las cosas para su identidad es semejante con la filosofía griega, en el libro de Cratilo de Platón, “Yo puedo llamar a cada objeto con tal nombre, establecido por mi, tú, con tal otro establecido por ti…”[7]

El maya desarrolla el pensamiento por medio de li bek’tal (la corporalidad); utiliza cada parte de su cuerpo para orientarse en el mundo, a partir de su existencia para darle sentido a las cosas, pues sólo así desenvuelve sus habilidades y le da sentido a las cosas en función de él mismo. O sea, él entiende el mundo a partir de su existencia física pues ella li chak’be sbi (la nombra) como las cosas del mundo. La existencia es importante para poder li xa’ibe (comprender) la realidad de su entorno. Sin el cuerpo no le hallaría sentido al mundo, de algunas cosas que le dan una posesión de la constitución de los sujetos que están en la naturaleza. Todo lo que le rodea en su círculo humano tiene un valor de igualdad de especie, que le posibilita los conocimientos sobre las cosas del mundo. ¿Cómo se podría pensar si no existiera el sujeto que se entiende desde la imagen intrínseca hacia lo fenoménico? La existencia es causa primera en el pensamiento maya; como efecto es la presencia de las cosas del mundo que interactúan entre sí con el mismo valor ontológico. Sólo así puede entender el mundo, a partir de sus componentes corporales, en donde cada órgano tiene vida y función en la constitución del cuerpo, con eso piensa que aprovecha su naturaleza, que ahí extrae los conocimientos, a partir de ahí formula las categorías de vida de cada especie. Desde ahí actúa por medio de la existencia, y sólo así puede dialogar con sus congéneres, retoma su propia corporalidad para realizar movimientos con otros sujetos. El sujeto emisor tiene una labor extrínseca en el mundo transitorio para acumular el conocimiento desde la naturaleza, reflexiona para entender la vida y el mundo, realiza la acción de pensar y comprende su propia existencia para su autoconciencia de existir para pensar.

Si no existiera el cuerpo ¿quién podría pensar? Se sujeta a su naturaleza de existir, un ente que se puede catalogar, que es posible ser conocido por el resto de los sujetos pensantes, que dialogan e interactúan en el mundo de los seres vivos. Mi tesis de Maestría en Filosofía sostiene que la existencia del ente es la acción de comunicación, pero también puede realizar una autorreflexión de sí mismo. En efecto, el pensamiento es causado por la existencia del cuerpo, que originan los órganos constituidos en el cuerpo, y por medio de la mente propicia la razón para la cuestión del por qué esta imagen floreada. Si el maya infiere primero la existencia y luego el pensamiento, es por su naturaleza de ser originario, por antonomasia dice y comprende el mundo con el afán de conocer y explicar el sentido, preservar las diferencias en el sentir y la razón para exponer mejor su rostro o personalidad ante los otros vivientes en el mundo común.[8]

Ahora bien, el método de pensar del maya comienza desde lo profundo hasta llegar a lo universal; explora los conocimientos desde la bella acción del corazón que giran en su círculo genuino y social. Decíamos que sus conocimientos parten de él; así lo expone en los diálogos con la naturaleza y sus semejantes. Las cosas de la naturaleza tienen corazón (que les da la existencia y el valor de las categorías entre las especies en el mundo), y que tienen vida como él con carácter de sujetos, aunque se sitúen en otro estado de vida, pero comparten la sensibilidad de la misma, la tristeza y la alegría cuando están satisfaciendo el sustento.

La presencia de la naturaleza en su pensamiento tiene el valor de sujeto por considerar que existe su corazón y vida. Sin embargo, las cosas hechas por él pierden su calidad de sujetos por carecer del corazón y por el origen de la obra humana, y que son simplemente inertes que se sujetan en el uso, que son objetos porque son hechos por un mortal, pasan automáticamente como una simple materia sin corazón y ánima, como el bastón de un anciano, que sólo lo utiliza para el sostén al trasladarse de un lugar a otro. Indudablemente, el pensamiento maya fue puesto por un jech-o stuk (Ser absoluto) que provino a comprender las cosas del mundo, que prospera desde él, pues desarrolla los conocimientos a partir de su consistencia. Por ejemplo, el techo de la casa, en maya tsotsil se dice sjol na (su cabeza de la casa), gracias a él que tiene cabeza; brinda la imagen de su cabeza para pensar la casa. Aun con estos atributos de existir, pensar y ostentarse al mundo para acumular sus conocimientos, ve las cosas que le causan emoción, y manifiesta el sentir para acumular la sabiduría. El pensar de las cosas es lograr el fin de lo que desea saber, con un modo de reflexión sobre el mundo en que vive el pueblo maya. La manera de sentir consiste en la percepción de las cosas en su entendimiento y determinarlas por su voluntad de desearla para conocer su especie.

De este modo, en mi tesis de Doctorado en Filosofía se argumenta que el maya debe estar presente para poder sentir e imaginar lo que son sus pasiones e incluso para concebir cosas de manera mental. Estas son formas diferentes de apreciar algo placentero, desear sus pasiones, rechazar una aversión por cuestiones de ideología, asegurar su vida por medio del cuidado moral y el trabajo, negar lo que no le place y dudar por falta de conocimiento. Pues son maneras diferentes de comprender las cosas, esto es, que hace una representación mental que se apoya en los sentidos, que hace preguntas obvias sobre la formación de su persona y el mundo: ¿cómo piensas en tu ser? ¿De dónde extraes el saber sobre la vida? ¿Cómo se da la educación para generar la sabiduría?[9]

Estas preguntas son parte para moldear el rostro, con una personalidad moral plasmada en su vocación humana; y así actúa y conmueve el mundo donde se sitúa, con una expresión ética formada desde su naturaleza oriunda. El maya siente y piensa para poder expresar la realidad, la actitud de su conciencia no es fácil defraudarla, por la conciencia moral. Mientras tanto, el corazón interviene en la expresión profunda y la agudeza de su habla, que trasciende ese algo que dice con sensibilidad, con el gesto de su rostro enfatiza la realidad de lo que expresa. Con el rostro y el corazón se compaginan en la formación del ser maya, con eso exhibe la identidad de ser digno, con el corazón expone el verdadero rostro. No obstante, ambos atributos se conjugan para enseñar la moral con quien se relaciona en los diálogos y en la labor que desempeña para vivir dignamente.

El método y la técnica de filosofar es puntualizar una línea con el dedo pulgar al aire que no se interrumpa hasta dibujar la plena culminación de una idea, cuya imagen construye el saber que ha procedido desde la marcha de su vida, las buenas reminiscencias de los hechos realizados, las nociones de los acontecimientos, con una conciencia de actuar con dignidad y con un juicio de opinión sobre las cosas del mundo, como algo muy natural en la vida humana es imaginar algo para el bien del porvenir. Igualmente, los mayas piensan con y sin imágenes; ya que su naturaleza de pensar no es tan sencilla, cree el principio de las cosas, se sujeta por fe a la divinidad como el creador y el origen de las cosas, e interactúa dignamente con la naturaleza. En cambio Aristóteles dice en su metafísica que el hombre no puede pensar sin las imágenes, que sólo puede creer para la razón lo que perciben sus sentidos, que las juzga y las cosifica al mundo natural, que cree determinar el valor del uso, las explota para el bien personal. En el maya, el pensar las cosas es vivir en comunión con ellas, observar las imágenes para gozar y ver las representaciones que se transportan a la conciencia. Esto es, tener juicio de las cosas que le armonizan en su genuina idealización, y así el maya hila su creencia con el Ser absoluto y sólo así se orienta hacia la comprensión de todo aquello que le proporciona las nociones para adquirir los conocimientos para la existencia.

Sabemos que pensar es un atributo natural del ser humano, y en cierta medida de nuestro libre albedrío, hay méritos en pensar bien cuando a los sentidos les place, y pensar mal es una falta moral que serían las incertidumbres que se niegan a su dignidad. Pero pensar bien o mal no es simplemente respetar o violar las layes de la vida natural, sobre todo, es reconocer las verdades que constituyen las cosas esenciales de la vida.

Don Tomás Pérez Arias hablante tsotsil de Chenalhó, Chiapas, hacía este señalamiento, que no sólo se piensa después de haber realizado una actividad, sino también sobre las cosas sustanciales que aún no se ejecutan, ya que los tsotsiles comprenden la existencia divina por medio de la fe generada y causada por la experiencia de sus logros obtenidos desde el comienzo de sus acciones. En cierta medida, en los triunfos piensan más materialmente por haber obtenido un galardón como cosechar más maíz y frijol, esto es pensar bien por conocer la realidad de los resultados de las cosechas, como en el trabajo de campo se obtienen estos productos para el sustento de sobrevivencia.[10]

Tsotsiles, Chis, Mx

El pensamiento es todo lo que está en la imagen y la fe, de modo que los mayas piensan así, que tienen de ello un conocimiento, un hecho y operaciones de su voluntad, con los sentidos ayudan a desarrollar el pensamiento, el lenguaje los lleva a ordenar las ideas, lo que ven y lo que sienten. Por supuesto, en el sentido objetivo, lo que constituye el objeto de su mente se convierte en palabras para su enunciación, aquello en que se piensa el mundo, es decir, hay una representación mental comprendida en lo que predomina la imagen y creer por la fe en la existencia de nuestro sagrado Padre (Dios), que son ideas que están en la realidad, aun tangible e infalible se debería de creer para obtener los logros para el bien. Estas ideas, son actos prácticos y concepciones que utilizan la imagen y la experiencia de un hecho histórico desde el principio del ser de las cosas. Si bien, la existencia y el pensamiento son los factores que se perciben por el entendimiento; tales como las propias sensaciones, las imaginaciones, las interacciones, las pasiones y las inclinaciones naturales hacia las cosas.

En conclusión, ésta investigación sobre el pensamiento maya busca la defensa y la liberación de nuestra cultura ante la Filosofía hegemónica, por medio de este ensayo del filosofar sobre la vida y las cosas del mundo, que están plasmadas en la versión oral de los ancianos que retoman fuerza con la juventud, que son ideas genuinas de hablar de las raíces de origen y la cultura que se manifiesta en común. Indudablemente, la transmisión del conocimiento ha sido un anhelo para la comunidad, una aspiración del porvenir que se hable en libre albedrío, un conocimiento que ascienda al respeto de la sabiduría. Además, el maya contemporáneo pospone la igualdad de valores ontológicos de cualquier ser humano, que ya no existan más obstáculos para exponer la cultura, la raza, la lengua, el color y el género. Hoy, que se prosiga analizando y valorando la versión oral que exhibe una civilización, que se respeten a los derechos humanos, sociales, naturales y la autodeterminación en el desarrollo de las manifestaciones culturales, que se ejerzan las leyes civiles, morales y naturales, que haya gozo pleno de la existencia, que vivan la vida con los semejantes y que se asevere el buen vivir de los pueblos de México.

NOTAS

[1] Doctor en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor de la FFyL-UNAM y Posdoctorado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, ambas instituciones en la Ciudad de México.

[2] Adrián Recinos (traductor), 1952, p. 165.

[3] Ibidem, p. 23

[4] Alfredo Barrera y Silvia Rendón (traductores), 1948, p. 45.

[5] Ibidem, p. 45.

[6] Notas de diario de campo. Don Manuel Gómez Sántiz hablante tseltal del municipio de Oxchuc, Chiapas, nos habló cómo se da la comunicación entre las personas, en el cual se utiliza constantemente el tik (nosotros), que se conversa de tú y yo, para compartir los problemas de la vida. Diciembre de 2008.

[7] Clemente Ramnoux, 2003, p. 93.

[8] Miguel Hernández, (tesis de Maestría en Filosofía), 2005, p. 19.

[9] Miguel Hernández, (tesis de Doctorado en Filosofía), 2013, p. 79.

[10] Información obtenida en el trabajo de investigación de campo. Don Tomás Pérez Arias hablante de la lengua tsotsil de Chenalhó, Chiapas. Se le cuestionó con respecto al pensamiento del trabajo, el origen del maíz y las cosechas del mismo. Abril de 2007.

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