En 1542 llega a Nueva España con el grupo de frailes dirigidos por Fray Jacobo de Tastera, permaneciendo con él en la provincia del Santo Evangelio, México. En 1544 ingresa al convento de Tecamachalco, Puebla, donde conoce a Fray Andrés de Olmos y Fray Francisco de Talavera. Durante su estancia ahí aprende la lengua popolaca para posteriormente describir y traducir de los nativos popolacos su arte y hacer un vocabulario, también escribe en dicha lengua doctrinas y sermones. En 1557 es electo provincial del Santo Evangelio, cargo que le generó dificultades con sus compañeros de orden, como Alonso de Montufar y Vasco que Quiroga.
Toral señala, en cartas enviadas al Rey, que la situación en la que encuentra Yucatán es consecuencia del maltrato y de abandono en que están los indios; por lo que de algún modo, él encuentra justificada la idolatría como responsabilidad de la poca ilustración de tenían los misioneros del lugar, entre ellos Landa.