La digitalización del Códice Florentino y la liberación del conocimiento

Por Héctor Eduardo Luna López
Hace unos días se dio a conocer una importante noticia para todos los interesados en el rescate y estudio de nuestro pasado cultural. El Códice Florentino, documento que data del siglo XVI ha sido digitalizado en su totalidad por la Biblioteca Digital Mundial y puede ser consultado libremente desde cualquier lugar del planeta.
El documento, mejor conocido como Historia General de las cosas de Nueva España y que comenzó a redactarse en 1540 por fray Bernardino de Sahagún, es muy importante por varias razones: 1) Es una de las principales fuentes para la reconstrucción de la historia prehispánica de México, pues  contiene gran parte de las costumbres, religión, pensamiento moral, educación, organización social, política, flora, fauna, gastronomía y mucho más, de la cultura náhuatl hasta antes de la dominación española. 
Códice Florentino 81
2) Es un documento que goza de un amplio margen de fidelidad, pues la información que proporciona está basada en los testimonios que dieron los viejos y principales indígenas nahuas que vivieron antes de la conquista y que sobrevivieron a ella. Éstos respondieron a cuestionarios que Sahagún aplicó en poblados de los actuales estados de Hidalgo y Puebla, y algunos de ellos mostraron códices que guardaban. Posteriormente dichos testimonios fueron corroborados en Tlatelolco, en la hoy Ciudad de México, a donde se hizo concurrir también a sabios indígenas locales que dieron fe de los testimonios recopilados.
3) A lo largo de todo el proceso de recopilación de información Sahagún se apoyó en Antonio Valeriano, Alonso Bejarano, Martín Jacobita y Pedro de San Buenaventura, todos ellos antiguos alumnos suyos en del Colegio Imperial de la Santa Cruz de Tlatelolco, donde se formaba a nobles indígenas en gramática, lógica, historia, canto, medicina y en el conocimiento de sus códices. Esto es relevante pues la participación de estos alumnos sumada a los testimonios que recopilaron coloca a los indígenas como los propios autores de su historia. Lo anterior pocas veces es reconocido y es pertinente señalarlo pues, aunque es cierto que Sahagún editó los textos, llegando a corregir y comentar algunas cosas, tradicionalmente suele dársele todo el crédito de la obra sin reconocerse el trabajo de los indígenas.
4) Finalmente este documento es importante pues está escrito a dos columnas, una en náhuatl y la otra en latín, lo que es de gran valor para el conocimiento de la lengua náhuatl de la época. Además, cuenta con innumerables ilustraciones hechas por indígenas siguiendo la tradición de sus códices pero con técnicas europeas.
La motivación inicial de Sahagún al emprender dicha obra fue contribuir a la efectiva evangelización de los indios y a la erradicación total de sus costumbres “idolátricas” mediante el conocimiento de su cultura y prácticas religiosas. Sin embargo, es seguro que Sahagún comprendió cada vez más ­­–mientras  más iba conociendo su cultura– que  los nahuas eran poseedores de conocimientos y costumbres sumamente valiosas, por ejemplo, en temas como política o educación. A propósito de esta última llegó a admirar las enseñanzas de los padres a los hijos diciendo que servirían más para educar a los niños que varios sermones cristianos. Así, podemos decir que si en lo religioso la cultura prehispánica le pareció detestable, en lo demás le pareció admirable. Si no hubiera sido por ello quizás no se hubiera empeñado a lo largo de su vida en revisar, aumentar, transcribir y afinar esta obra.
Hay que decir que el Códice Florentino se salvó de toda una suerte de circunstancias que lo pusieron en peligro, en primer lugar porque su redacción implicó poco más de cuarenta años de trabajo intensivo y en algún momento la obra fue objeto de preocupación por parte de algunos miembros de la orden de Sahagún, quienes consideraban que con ella se resguardaban y perpetuaban las tradiciones idolátricas de los nahuas por lo que decidieron denunciarla ante ­­­­­el rey de España Felipe II, mismo que ordenó su decomiso y censura en 1577, exigiendo incluso que fueran destruidas tantas copias como existieran.
Sahagún quien guardó una copia de sus papeles tuvo luego la suerte de recibir el apoyo de fray Rodrigo de Sequera, comisario general de la orden franciscana, quien dispuso de medios para que completara la obra y se pudiera enviar a España para su difusión. Así ocurrió pero por cuestiones que se desconocen y de las que Sahagún jamás tuvo noticia, el códice terminó en poder de la influyente familia Medici de Italia, quedando resguardado hasta hoy en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia, de ahí el nombre de Códice Florentino.
Como vemos el hecho mismo de que el documento haya llegado hasta nuestros días es ya una suerte enorme. Esto trae consigo un tema espinoso como el del derecho a la restitución de los bienes culturales de nuestro país, pues gran cantidad de nuestros documentos y reliquias prehispánicas no se encuentran en México sino dispersos por el mundo, lo que dificulta su estudio y repercute directamente en el desconocimiento de nuestra historia. Por ello, la digitalización de la Historia General de las cosas de Nueva España es digna de reconocerse y celebrarse, ya que rompe con todas las restricciones de espacio y tiempo con las que se enfrentan los investigadores e interesados en la materia para acceder a tan invaluable documento. Basta recordar que éste sólo se conoció y estudió hasta 1905 por el historiador mexicano Francisco del Paso y Troncoso, y se publicó completo en México hasta 1979 por el Archivo General de la Nación, pero nunca se había podido consultar el manuscrito original, como hoy, directamente como si lo tuviéramos en nuestras manos.
Sirva este ejemplo de socialización del conocimiento que se apoya al máximo en las herramientas digitales de que se disponen hoy, para liberar cada vez más la información existente en las distintas ramas del conocimiento humano. Actualmente los avances tecnológicos empatan con las demandas de quienes buscan acceder a las fuentes de información necesarias para conocer su  historia, la verdadera dificultad está en que las instituciones culturales, académicas, de gobierno y privadas que atesoran dicha información cedan ante una necesidad que no pude hacerse a un lado. Los tiempos han cambiado y las nuevas tecnologías les dan una oportunidad para que salden las deudas que tienen pendientes y para que solventen la necesidad cotidiana de información y conocimiento. La restitución de bienes culturales da un paso enorme cuando estos bienes son puestos en libertad como ocurre en este caso, y sin embargo, falta una parte del camino por recorrer.
Códice Florentino i
Por cierto, el códice es sumamente rico en cuestiones filosóficas, políticas y morales. Estos temas pueden consultarse en el Libro VI llamado De la retórica, moral y teología de los antiguos mexicanos. Aquí se puede consultar la obra completa: Historia General de las cosas de Nueva España por Fray Bernardino de Sahagún: El Códice Florentino.
Contacto: hell89@live.com.mx
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