Encomian a Bolívar Echeverría por ser un humanista radical

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México|17 de noviembre del 2012|Por Arturo Jiménez| Periódico La jornada

En un homenaje a la persona comprometida, al filósofo crítico y al humanista radical se transformó la presentación de libro Bolívar Echeverría: crítica e interpretación, en la que participaron Adolfo Gilly, Luis Hernández Navarro, Mauricio Beuchot, Ricardo Pérez Montfort y Federico Álvarez.

La presentación fue realizada la noche del jueves en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y con ella concluyó el Coloquio Modernidad y Naturaleza, impulsado por el Seminario Universitario de la Modernidad, que coordina Raquel Serur y que fundara Echeverría (Ecuador, 1941-México, junio de 2010), autor de libros como Vuelta de siglo y Valor de uso y utopía.

Bolívar Echeverría: crítica e interpretación (Ítaca-UNAM), consta de 38 textos de igual número de ensayistas, compilados por Diana Fuentes, Isaac García Venegas y Carlos Oliva Mendoza, y surgidos del homenaje al filósofo en septiembre-octubre de 2010.

Cinco referentes éticos

Luis Hernández Navarro, periodista y coordinador de Opinión en La Jornada, recordó que entre el 28 de febrero de 2010 y el 8 de julio de 2011 murieron Carlos Montemayor, Bolívar Echeverría, José Saramago, Carlos Monsiváis y Adolfo Sánchez Vázquez, en ese orden.

Su muerte representó un duro golpe para la izquierda intelectual de México. Desde sus trincheras, los cinco fueron figuras clave de la vida cultural del país, críticos infatigables del poder, parte sustantiva de su conciencia crítica y referencias éticas indiscutibles.

En medio de la profunda crisis político-moral que vive el país, agregó Hernández Navarro, ellos proporcionaron herramientas excepcionales para comprender la conflictiva y desesperanzadora situación actual.

Dijo que el menos conocido de los cinco es Echeverría, por su menor exposición a los medios masivos de comunicación, a los que además no les interesaba una visión académica y crítica como la del filósofo ecuatoriano y mexicano.

A pesar de ello, precisó, tras su partida se han multiplicado de manera inusual homenajes, foros y publicaciones en su honor. Y al reconocimiento de prestigiados intelectuales mexicanos, se sumó el de extranjeros como Michael Löwy, Immanuel Wallerstein y Robin Blackburn.

Hernández Navarro agregó que Bolívar Echeverría: crítica e interpretación es también una muestra de ese boom de reconocimientos y reflexiones. Y luego de describir el volumen como una enorme pintura mural a muchas manos, comentó varios de los textos.

El historiador Adolfo Gilly, quien elogió la edición del libro presentado y llevó un volumen con pinturas de Francisco Corzas, a quien llamó el barroco mexicano, hizo un repaso de los muchos autores, sin mencionar sus nombres sino sólo sus planteamientos.

Cada uno entabla su diálogo con las ideas y el recuerdo de Bolívar, como una música en la cual intervienen muchas voces que entonan cantos distintos pero armónicos, una polifonía, lo que consideró logro de los compiladores y virtud de los participantes.

(El libro) es vasto, porque así era el saber del maestro. Es sencillo, porque así era Bolívar y su andar en el mundo. Es difícil, porque son muchas las voces y diversas las ideas y las obsesiones de quienes nos hablan de sus diálogos con Bolívar Echeverría y de cuánto recibieron y cuánto intercambiaron con él a manera de dones, pues esa y no un comercio es la relación intelectual y afectiva que en estos casos se establece.

El filósofo Mauricio Beuchot observó que una coincidencia de varios de los ensayos es el carácter crítico de su pensamiento, de raíz y fundamento marxista, de crítica a la modernidad capitalista, pero nunca en un sentido dogmático.

“Libertad y revolución van de la mano, y así lo asumió Bolívar Echeverría, pero como oposición a la devastación de la globalización y como resistencia inteligente a esa cultura de la destrucción y del inhumanismo que nos ha llegado. Por eso puede hablarse en él de un humanismo radical. Así leyó El capital, de Marx, y lo explicó en su célebre seminario, y así construyó su idea de la política y su concepto del Estado, siempre en una relación crítica con la modernidad.”

Consideró que para Echeverría el barroco, al ser modernidad y aunque se da en el capitalismo, en el fondo oponía resistencia a ese sistema, como se ve en los textos de la escolástica barroca sobre el justo precio, la justicia distributiva y otros. Y abundó:

Bolívar quería el paso de un marxismo romántico a un marxismo barroco. Es decir, no quedarse en la vivencia individualista, por genial que esta fuera, de la socialización, sino pasar a la comunitaria, aunque no sea tan incendiaria y tremendista. Es una teología revolucionaria, en la línea de Benjamin. Deja más espacio para excepciones en las que se reconoce al otro.

El antropólogo e historiador Ricardo Pérez Montfort destacó, entre otros aspectos, que el pensador logró mucho más que una o varias definiciones de cultura. Logró poner sobre la mesa la importancia de los creativismos y las transgresiones como métodos, no sólo para el análisis cultural sino sobre todo como recursos para trata de entender los tiempos que vivimos.

El editor y académico Federico Álvarez, quien moderó la mesa, señaló que cuando se dice que Bolívar Echeverría fue un filósofo marxista, se dice poco porque su obra siempre abre los ojos a nuevos problemas. No sólo amplió los campos conocidos de la investigación sino que inauguró otros que no imaginábamos sobre el ser, la modernidad, nuestra América.

Fuente: La jornada

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