
Su estilo ha sido clasificado como naturalista-costumbrista. Como Carlos Fuentes señaló, se considera a Herrán como precursor de la época del esplendor del muralismo mexicano, debido a la temática y composición de su trabajo. Comúnmente se asocia su obra con la de Velázquez, José de Rivera y el modernismo catalán. Algunas de sus obras más importantes son: “La ofrenda”, la serie “La leyenda de los volcanes”, “La cosecha”, el tríptico “Nuestros dioses” y la serie de las criollas, en las cuales plasmó su idea de la cultura mexicana, del mundo prehispánico, el mestizaje racial y cultural, y las costumbres populares, temáticas poco usuales en su época que le valieron numerosas críticas pero también gran reconocimiento.