¿Cuál es el sentido de insistir en una “filosofía mexicana frente a Europa y para México”? por Andrea Mora (I/3)

Al regateo, o negación de humanidad,
los hombres de esta América, como ahora los hombres de otros continentes
sometidos a la misma negación, argumentarán, contestarán,
tratando de mostrar su propia humanidad.
Y son estas argumentaciones las que inician y continúan
lo que hemos llamado nuestro extraño filosofar.[1]
Leopoldo Zea

A mi manera de ver existen varias preguntas dentro de esta pregunta; ya que cuando decimos: ¿Cuál es el sentido de insistir en una “filosofía mexicana”? la pregunta que saltaría de inmediato sería la de ¿insistir para qué o hacia quienes?; luego la respuesta más próxima sería que la insistencia de reconocimiento de una filosofía mexicana es: Uno, frente a nosotros mismos como mexicanos (como país), y la siguiente será frente a Europa, como principal exponente de poder hegemónico filosófico. Luego vendría que, ¿podemos dar la misma solución para ambos cuestionamientos? Mi respuesta es que no.

Existen dos posiciones filosóficas frente a la cuestión de si debemos o no insistir en una filosofía mexicana. La primera [2] es aquella que defiende no sólo el hecho de que “no existe la filosofía mexicana”, por lo que no hay nada que rescatar ni defender; pues si en nuestro pasado precolombino hubo algún tipo de pensamiento, fue justo eso: pensamiento, poesía, ideas en todo caso, pero no filosofía en sentido estricto; esto es, no existió un método de pensamiento riguroso y metódico que planteara preguntas sobre el ser, el cosmos, el alma; etc.

Ahora que, cuando esta postura se refiere a nuestra producción filosófica después de la llegada de los españoles, esta expresa que a lo que se han dedicado nuestros filósofos, es a repetir lo que se ha dicho y pensado en Europa. En síntesis, estos niegan cualquier posibilidad de producción filosófica en nuestro país.

Por otro lado la segunda posición, la que afirma que sí hay una filosofía mexicana, es aquella que afirma la existencia de una filosofía mexicana tanto precolombina como post colombina que responde a un método propio, a un tiempo y necesidades específicas de una cultura propia. Aquella que defiende que ya desde antes de la conquista se planteaban preguntas sobre el ser, el cosmos, sobre la vida, la muerte, sobre los sentimientos y sí…, también sobre el arte. Misma que defiende que ya para después de la llegada de los españoles, también existieron grandes pensadores que habiendo leído a los clásicos, lo mismo que las ideas que del Viejo mundo provenían, plasmaron sus aportaciones auténticas buscando como principal finalidad dar respuesta a problemas propios, pero ello sin desconocer nunca ninguna de sus dos más fuertes influencias. La precolombina y la europea.

Sin embargo y siguiendo lo dicho unas líneas atrás, considero que nos enfrentamos a dos problemas que a pesar de nacer de un mismo cuestionamiento, tienen respuestas un tanto distintas; esto es, que sí es importante insistir en una filosofía mexicana, pero deben tomarse diferentes métodos y formas si nos referimos a insistir en esta frente a Europa, que si lo hacemos para defenderla dentro del país con la finalidad de promoverla, así como de ampliar su alcance.

[1] Zea Leopoldo., La filosofía americana como filosofía sin más., Siglo xxi editores., vigésima edición en español., México 2005.

[2] En esta primera postura entran desde  filósofos europeos de todos los tiempos (Kant, Hegel, Paw, Buffon, etcétera, hasta los que  hoy tristemente conforman los grupos de investigadores académicos que no sólo desconocen sobre su propio pensamiento filosófico; sino que además han dedicado una vida intelectual completa a repetir y citar lo ya tantas y tantas veces citado dicho por los europeos.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Marco A. Karam Baez dice:

    Hola a todos, voy introduciendome nuevamente en el mundo cibernetico de filosofia, soy de huatabampo sonora…
    es muy interesante… pero para la creacion de una filosofia mexicana no podemos desligarnos de los origenes en la filosofia europea; siempre haremos referencia a ellas y sobre esa referencia podemos mejorarle, adecuarla y por que no, darle … identidad propia a nuestra filosofia… Es como sin un musico afanado en componer una melodia ignore totalmente la musica ya compuesta por anteriores maestros y el reconocer y estudiar esas melodias pueden crear a un verdadero artista, con estilo propio y maestria tecnica… y por igual una nueva filosofia…

  2. ahuichole dice:

    Claro que hay filosofía mexicana, y me refiero tanto a la prehispánica como a la contemporánea, sin embargo, la sabiduría prehispánica pertence a un orden completamente diferente al pensamiento occidental. Pero la filosofía (occidental) quiere reducir todo a ella, dejando de lado lo originario.

    Además, pienso que la Filosofía es, como ya lo dijo Héctor, universal (literalmente) y por eso cada civilización en la Tierra y en el Universo mismo tiene su propio pensamiento, mas, todos van a lo mismo, a saber, a la sabiduría y al conocimiento, sólo que por diferentes caminos. Unos usal la razón, otros lo espiritual.

    Saludos

  3. Ese punto está muy interesante: de si es posible identificar o no un pensamiento filosófico propiamente mexicano. ¿Cuáles lecturas o autores podrían recomendar para seguir averiguando al respecto?

  4. Héctor Eduardo dice:

    Hola, Andrea! Felicidades por abrir nuestro ciclo de artículos con este que se pregunta algo fundamental para quienes nos dedicamos a la filosofía.

    Es valioso que hayas hecho esta distinción en cuanto a defender la filosofía mexicana tanto en nuestro país como fuera de él, o digamos, tanto en nuestro ámbito intelectual nacional como en los ámbitos internacionales. Para mí la segunda parte ha sido poco trabajado por nuestros filósofos ¿cómo no sólo defender sino incorporar la filosofía mexicana en el rango de atención -diálogo, discusión, análisis, etc.- de las filosofía del resto del mundo o de la filosofía en general? Ya que nuestra filosofía tiene mucho que aportar a los grandes problemas de la humanidad.

    Eso por un lado, por otro, leyendo tu artículo y recordando algunas discusiones que he escuchado, noto que actualmente quienes están estudiando filosofía ya no se preguntan por si los mexicanos pensamos y hacemos filosofía -salvo casos críticos-, sino por el nombre que le damos a esa actividad: filosofía mexicana. Es decir, he escuchado a varios compañeros decir que la filosofía es una, es universal, no regionalista, y por ello rechazan el nombre de filosofía mexicana. Dicen que la filosofía que se hace aquí es filosofía, no filosofía mexicana, no comprenden la razón de llamarle mexicana y sobre todo la rechazan si ésta se refiere a una reducción nacionalista y regional que no se abre al diálogo mundial -si es que éste existe-.

    No abuso más del espacio. Me despido con esas preguntas para seguir generando discusión.

    Un saludo!

    hell

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