Miguel León-Portilla recibe Doctorado Honoris Causa

GUADALAJARA, JALISCO (27/NOV/2010).- En reconocimiento a ser uno de los defensores de la filosofía y la literatura náhuatl, la Universidad de Guadalajara (UdeG) hizo entrega, este viernes, del Doctorado Honoris Causa al escritor, historiador, filósofo, antropólogo y filólogo,  Miguel León-Portilla. El reconocimiento fue entregado por el rector universitario Marco Antonio Cortés Guardado.

En entrevista, el galardonado enfatizó la necesidad de proteger a los pueblos indígenas. Resaltó la grandeza del pasado prehispánico de México y la maravilla de las culturas que se desarrollaron en el territorio nacional.

Lamentó que siendo estas culturas la base de las generaciones mexicanas, no se les tenga un respeto y señaló que existen entre 12 y 13 mil (sic. debe decir millones) descendientes de estos viejos mexicanos y la mayoría de ellos viven en condiciones de marginación, principalmente por las autoridades.

“El pasado prehispánico de México es muy rico, y de ello dan fe miles de zonas arqueológicas algunas de ellas maravillosas vamos a decir Teotihuacan, Xochicalco y Tula. Se deben quitar los obstáculos a los indígenas para que ellos puedan obtener un verdadero desarrollo. Es de suma importancia espetar sus creencias y tradiciones”. Este reconocimiento es el número 26 Honoris Causa que recibe Miguel León- Portilla, quien en cada una de sus palabras muestra la pasión que tiene hacia estos grupos indígenas, y que enfatizó es la gran riqueza que tiene México para presumir.

“En el mundo Maya, en el mundo Zapoteco, Mixteco, etcétera; no hay duda que es una gran riqueza, esas riqueza interesa a todo mundo”. Las obras que esta preparando son: Manuscritos de Cantares y el Código Florentino.

“Es un manuscrito que se conserva del siglo XVI en la Biblioteca Nacional, en parte elaborado por indigenas y que tiene una riqueza grande. Hay poemas netamente de tradición prehispánica, incluso de autores conocidos”.

Por su parte, al diario La Jornada le habló de su relación son la Universidad de Guadalajara y sobre el material que en ella encontró:

“Mi vinculación con la UdeG y con el Colegio de Jalisco propiciaron que realizara investigaciones sobre algunos temas tocantes a la historia de esta tierra. Aquí en Guadalajara encontré decidido apoyo por parte de ilustres estudiosos jaliscienses”, señaló.

Dijo haber encontrado abundante documentación en archivos, así como testimonios recogidos, entre otros, por el cacique cronista indígena Pantécatl y por el franciscano Antonio Tello, lo que hizo que hiciera una investigación acerca de la actuación del caxcán Francisco Tenamaztle, quien se insurreccionó en 1541 contra los abusos de los conquistadores y puso en jaque al gobierno del virrey Antonio de Mendoza.

“Tratando de someter a Tenamaztle, el virrey y asimismo Pedro de Alvarado con otros muchos, emprendieron una lucha en la que no consiguieron vencer al caudillo indígena (…) Perseguido y agobiado, se entregó éste varios años después. Fue entonces deportado como prisionero a España. Ahí, él, que había combatido con sus armas –flechas, dardos y macanas–, prosiguió su lucha, esta vez con argumentos de alcances jurídicos en Valladolid de España. Ahí se encontró con fray Bartolomé de las Casas y, juntos, se enfrentaron al Consejo de Indias exponiendo con lógica irrefutable la justicia de su levantamiento y exigiendo respeto a los indios. Terminó su exposición con las palabras en náhuatl: “ca nelli tlahzocamati ihuan miec (en verdad, muchas gracias)”.

Rezago indígena

En entrevista posterior, dijo que se requiere “verdadera atención, porque hay 12 o 13 millones de indígenas marginados, la mayoría sin luz, drenaje, agua, comunicaciones, escuelas o salud. Esto sigue, está vigente en México, lo cual debe ser un clamor porque si alguien tiene derecho a esa atención es la gente originaria”.

–¿Dónde identifica mayor grado de marginación de los pueblos indígenas del país?

–En la mixteca, en Chiapas con los tzeltales, tzotziles, tojolabales, los mame, por ejemplo, también en el valle del Mezquital los otomíes, en la zona totonaca también. En muchos lugares, los tarahumaras tampoco están en jauja en Chihuahua, en muchos lugares del país subsiste esa marginación.

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Fuentes: El Informador y La Jornada.

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