El horizonte de lo común: Aniversario 32 del EZLN

Por: Héctor Eduardo Luna López

El pasado 1 de enero de 2026, en el Caracol Oventic “Corazón Céntrico de los Zapatistas delante del Mundo”, enclavado en los Altos de Chiapas, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y sus comunidades autónomas en rebeldía celebraron 32 años de existencia pública.

El aniversario alude al levantamiento en armas que indígenas mayas de los pueblos tzotzil, tzeltal, zoque, chol, mame y tojolabal declararon contra el Estado mexicano en 1994. Este evento cimbró la vida nacional e hizo que la mirada internacional se volviera hacia los pueblos que desde hacía 500 años se mantenían en resistencia frente a múltiples formas de colonialismo externo e interno: el despojo, la marginación, la pobreza, el extractivismo y la violencia genocida que en más de una ocasión intentó erradicarlos para apoderarse de sus bosques, selvas y montañas, con el fin de extraer y capitalizar sus aguas, maderas y minerales.

Zapatistas en el Caracol Oventic, el 1° de enero de 2026, en el 32 aniversario del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Foto: Gabriela Sanabria. El País. 01/01/2026

Tras los primeros días de guerra entre el ejército e indígenas insurrectos, la sociedad civil de México y del mundo exigió al Estado mexicano un cese al fuego e iniciar negociaciones. Así sucedió y, tras varias mesas de diálogo, se delinearon los Acuerdos de San Andrés. En ellos se reconocía, a nivel constitucional, el derecho a la libre autodeterminación y autonomía de los pueblos indígenas, sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales, el acceso a la justicia y el respeto a sus saberes tradicionales.

Si bien se trató de un proceso histórico de interlocución directa con representantes de pueblos históricamente excluidos de la vida política, el gobierno mexicano decidió no cumplir tales acuerdos, lo que representó una traición a la que seguirían múltiples episodios de violencia de Estado contra las comunidades indígenas.

Así, los zapatistas regresaron a sus pueblos para construir autonomía, democracia, justicia y paz al margen de la política tradicional y de los partidos oficiales. Se declararon Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, hoy articulados en Caracoles con Juntas de Buen Gobierno, instancias de representatividad y organización política donde las comunidades toman decisiones en asamblea.

A propósito de los Caracoles, el fundador del CCH y ex rector de la UNAM, Pablo González Casanova, señaló que con ellos: “Los zapatistas construyen en una nueva etapa de su historia una alternativa pacífica de transición a un mundo viable, menos autoritario, menos injusto, que tenga la capacidad práctica de seguir luchando para la paz con democracia, justicia y libertad.”[1]

Pablo González Casanova es nombrado «Comandante Pablo Contreras» en la Universidad de la Tierra, San Cristobal de las Casas, Chiapas. Foto: Daliri Oropeza.

En su último festejo, el Subcomandante Insurgente Moisés, afirmó que los pueblos zapatistas tienen claro que el único horizonte donde la vida humana y todas “las otras vidas” son posibles es “el horizonte del común”, un horizonte anticapitalista que se opone a la propiedad privada, a la vanidad del dinero, a los banqueros y las empresas trasnacionales que saquean a los pueblos de México y del mundo.

Un horizonte que afirma la vida en y del planeta Tierra, ideal que resuena con fuerza en un escenario al borde de una tercera guerra mundial de proporciones incalculables que sería, quizás, la última gran guerra para la humanidad o para lo que de ella sobreviva. Los zapatistas, sin embargo, son optimistas; aunque las fuerzas del capitalismo pretendan matar a los pueblos para acabar con toda forma de resistencia, afirma el subcomandante Moisés:

“se equivocan, porque quedarán sobrevivientes, porque quedarán otros hermanos, hermanas, en la ciudad y en el campo […] solamente así vamos a tener salvación aquí en este planeta Tierra, para nosotros, nuestra vida como seres humanos y la vida de otros seres en esta Tierra, solamente en común vamos a salvarnos”[2]

Con este mensaje, los pueblos zapatistas se muestran más vivos y claros que nunca, pues la historia reciente parece darles la razón. Como dijera González Casanova, nombrado por ellos “Comandante Pablo Contreras”, el proyecto zapatista “plantea una alternativa mundial no sólo a la opresión y dominación dictatorial de los pueblos, sino a la ofensiva colonialista del imperialismo neoliberal y al sistema capitalista mundial”[3]

A 32 años de su levantamiento, el EZLN reafirma su convicción de lucha comunitaria por la construcción de “un mundo donde quepan muchos mundos”, un modo de coexistir sin dominación de unos contra otros. Frente al sistema capitalista de muerte que devasta la naturaleza y la vida humana, los valores comunitarios del EZLN se consolidan como una alternativa ética de organización social, un horizonte de vida común y de esperanza.

Enhorabuena por este aniversario.

Niño zapatista en el festejo por los 32 años del EZLN. Foto: Gabriela Sanabria. El País. 01/01/2026.

[1] González Casanova, Pablo, “Los ‘Caracoles’ zapatistas: redes de resistencia y autonomía”, en De la sociología del poder a la sociología de la explotación. Pensar América Latina en el siglo XXI. Bogotá, CLACSO, 2009, p. 340.

[2] Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés: 32 Aniversario del levantamiento armado zapatista, 31 de diciembre de 2025. https://www.youtube.com/live/Eo4lkZPsDw8?si=Vs6WCgr8HOqCm8C5&t=519

[3] González Casanova, Pablo, op. cit., p. 352.

*Versión de Gaceta CCH-UNAM, 06/04/26.

¡Síguenos en redes sociales!

Facebook Instagram YouTube

Deja un comentario