Edmundo O´Gorman será una de las Personas Ilustres

MÉXICO | Miércoles 21 de noviembre de 2012 Notimex | El Universal

φ El historiador mexicano, quien fue parte de la Academia Mexicana de la Lengua, se unirá en la Rotonda con las personalidades que han dejado su huella en la cultura del país.

Proveniente de una familia en la que las artes y la cultura eran comunes, renovador en el país de los estudios sobre el pasado, el historiador Edmundo O´Gorman formará parte de los mexicanos reconocidos en la Rotonda de las Personas Ilustres.

De acuerdo con datos biográficos de la Academia Mexicana de la Historia, Edmundo O’Gorman y O’Gorman nació en la ciudad de México el 24 de noviembre de 1906, de la unión de dos ramas de una misma familia de origen irlandés.

La primera llegó a México a principios del siglo XIX, al servicio de la Corona Británica, y la otra casi un siglo después por razones similares.

Su padre, Cecil Crawford O’Gorman, fue ingeniero de minas por lo cual tuvo, con su familia, una larga estancia en Guanajuato. Era también un hombre de cultura amplia e intereses variados, pintor de calidad, amigo de historiadores y estudiosos importantes, cuya personalidad influyó en la vocación de sus hijos, sobre todo el pintor y arquitecto Juan y el historiador Edmundo.

La familia O’Gorman vivió en Coyoacán, donde nació Edmundo, y posteriormente se trasladó a San Ángel, donde transcurrió buena parte de la infancia y juventud del historiador, en la relativa calma pueblerina que daba muestras de la agitación por el inicio de la Revolución Mexicana.

Edmundo estudio leyes en la entonces Escuela Libre de Derecho, donde enseñaban algunos de los más afamados juristas mexicanos, y ahí se graduó en 1928. Ejerció esa carrera por 10 años, lapso que marcó su carrera posterior y su pensamiento histórico, con claro fundamento de la argumentación jurídica.

Todavía como abogado publicó su primer trabajo histórico, en 1937, “Breve historia de las divisiones territoriales”, aportación a la historia de la geografía de México que fue uno de sus títulos más reditados.

Por esos años inició sus estudios de historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, centrando su interés por la historia y la filosofía, siguió al mexicano Antonio Caso y leyó al español José Ortega y Gasset.

Desde muy joven cultivó amistad con Justino Fernández, historiador del arte, y con Manuel Toussaint, padre de esa disciplina en México. Con la llegada de los intelectuales refugiados de la Guerra Civil Española inició contacto e intercambio con ellos.

En especial, con historiadores como Rafael Altamira y Ramón Iglesia, pero sobre todo con José Gaos, el filósofo muy interesado entonces en la historia del pensamiento y traductor de Martin Heidegger que daría fruto en sus obras posteriores.

Por ejemplo “Crisis y porvenir de la ciencia histórica”, de 1947, que presenta los fundamentos de una teoría del quehacer histórico, frente al positivismo y el cientificismo imperantes, y adopta la posición de un muy personal historicismo que incorpora ideas de Ortega y Gasset y de Heidegger.

También, “Fundamentos de la historia de América” (1942) y “La idea del descubrimiento de América” (1951), en las que establece las bases de sus interpretaciones posteriores sobre la historia americana.

De 1938 a 1952 fue subdirector del Archivo General de la Nación y desde 1940 profesor en la Facultad de Filosofía y Letras.

En 1958 publicó el libro que mostró la maduración de su pensamiento sobre la cuestión americana: “La invención de América. El universalismo de la cultura de occidente”, en el cual su idea del nuevo continente corno un concepto inventado en un largo proceso ilustra no sólo la historia americana, sino la de la cultura europea y plantea nuevas concepciones sobre la historia toda.

Posteriormente, O´Gorman, “historiador filósofo” como se le conoció, realizó una serie de tareas muy cercanas al estricto y cuidadoso estudio de las fuentes, de lo que son ejemplos sus artículos publicados en el “Boletín del Archivo General de la Nación” o sus estudios sobre la revolución de Ayutla.

Otros más son sus ediciones de Acosta, la apologética historia de Bartolomé de las Casas, la de los indios de Motolinia, la de Netzahualcóyotl de Fernando de Alva Ixtlixóchit1 o la reconstrucción del libro perdido de Motolinia, realizados como parte de sus seminarios en la FFyL de la UNAM y en la Universidad Iberoamericana con interpretaciones novedosas y planteamientos profundos.

Algunas publicaciones son “El heterodoxo guadalupano”, que habla del pensamiento de Servando Teresa de Mier, y “Destierro de sombras”, sobre la imagen y culto de la Virgen de Guadalupe.

Asimismo, “México, el trauma de su historia” y “Supervivencia política novohispana”, a las que los especialistas reconocen como obras capitales, apoyadas en muy amplios conocimientos, al mismo tiempo que contienen grandes interpretaciones personales.

Edmundo O’Gorman fue miembro de número y presidente de la Academia Mexicana de la Historia; integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, de The American Historical Association, Friend of the John Cartes Brown Library, entre otras asociaciones académicas.

También fungió como miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México y de numerosas comisiones dictaminadoras de la máxima casa de estudios del país.

En el Centro de Estudios de Historia de México (Condumex), del que fue miembro del Consejo Consultivo, contribuyó notablemente a la consolidación y enriquecimiento de su importante biblioteca. Murió el 28 de septiembre de 1995.

Fuente: El Universal / rqm

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